| Recibimos
la siguiente colaboración sobre temas de psicología
de especial interés para el público.
La paranoia es un término psiquiátrico que
describe un estado de salud mental caracterizado por la presencia
de delirios autorreferentes. Se le denomina tambien como trastornos
de ideas delirantes, ya que el paciente sufre delirios (percepciones
y creencias sistemáticas y erróneas, desconectadas
de la realidad y resistentes al cambio) de los cuales los más
comunes y más conocidos son los de persecución
y de grandeza. Estos trastornos se presentan mayormente en
individuos de personalidad orgullosa, ególatra y desconfiada,
a quien su estado de inseguridad los lleva a desarrollar conductas
autosuficientes y de control hacia el entorno que los rodea.
Elaborando complejos esquemas mentales acerca de imaginarios complots
en su contra, tienden hacia la agresividad (verbal o física)
hacia su entorno.
Entre algunas de sus características figura una elevada
susceptibilidad hacia las manifestaciones que pueda recibir del
resto de las personas. Gestos, palabras, expresiones pueden ser
considerados de doble sentido, o con motivaciones ocultas, o traducirlos
en signos de hostilidad hacia él.
En general, la personalidad paranoide es fruto de la conjugación
de circunstancias de la vida, en donde personas que se han visto
expuestas a situaciones altamente frustrantes terminan por desarrollar
un exagerado narcisimo para compensar su baja autoestima. Esto
provoca que se dispare en los mismos el mecanismo natural de proyección,
en virtud del cual se tiende a atribuir a otros aquellos impulsos,
fantasías, frustraciones y tensiones que nos resultan inexplicables,
inaceptables e insoportables en nosotros mismos. A su vez, la exageración
de las cualidades de la personalidad terminan en una suerte de iluminismo,
por lo que el paranoico termina por elaborar rígidos esquemas
de pensamiento, los cuales resultan incorregibles e impenetrables.
A pesar de que la otra persona disponga de pruebas fehacientes que
digan lo contrario, el paranoico siempre tiene la razón.
Y la contradicción a su juicio la termina en traducir
en prejuicio hacia él, confirmando sus complejas teorías
de complot.
VARIEDADES DE LA PARANOIA
El paranoico elabora complejos esquemas de ideas delirantes, firmemente
construidos y y de manera sistemática. Estas ideas delirantes
se acompañan de trastornos del juicio y de la percepción,
sin deterioro intelectual ni perturbación de las funciones
instrumentales.
Hay variedades de delirios:
1. Delirios de reivindicación: Se caracterizan por
tener una idea que prevalece sobre las demás, subordinando
todas las conductas a un postulado fundamental. Los sujetos que
los sufren poseen un temperamento vivo, receloso y susceptible;
son fanáticos de la política, religión o reforma
social. Sobre esta constitución paranoide desarrollan el
delirio, debido a un fracaso o un conflicto. Se pueden ver tres
tipos:
Los querellantes: Persiguen la defensa de su honor a ultranza
con menoscabo de sus intereses.
Los inventores: Reivindican el mérito, guardando
el secreto de sus experimentos, quejándose de ser desposeídos
de la patente.
Los apasionados idealistas: Sueñan con sistemas políticos
de paz universal. Su reivindicación es ideológica,
atentando contra hombres políticos e instituciones.
2. Delirios pasionales: En ellos existe un núcleo
afectivo, con trastornos alucinatorios, impulsividad y pasiones
imaginarias. Dentro de estos delirios podemos distinguir :
El celotípico: Consistente en la transformación
de la situación de la relación amorosa de la pareja,
en una situación triangular. Se siente burlado y abandonado.
Se funda su delirio en un montón de pruebas falsas y falsos
recuerdos. Los sueños contribuyen a alimentar su pasión
celosa.
El erotomaniaco: Es la ilusión delirante de ser querido,
de ser amado, con sentimiento de orgullo y esperanza. Afirma que
es el objeto (persona que ama), el que ha empezado a declararse.
Termina con una frase de rencor, llegando a veces hasta el drama
pasional.
El sensitivo de relación de Kretschmer: Afecta a
personas menos agresivas, de carácter tímido, hipersensibles
y con complejo de inferioridad. La persona se relaciona con un grupo
(vecinos, familia o su cónyuge); esta persona es el centro
de interés enojoso y humillante de un conflicto vivido con
los demás. Reacciona con depresión. Es típico
de los gobernantes y de las solteronas.
El de interpretación: Constituye una especie de
locura razonante obedeciendo a una necesidad de explicarlo todo
y descifrarlo todo. Interpreta erróneamente una situación
normal (un saludo, una mirada). Por medio de esta interpretación
transforman el mundo, construyendo el delirio sobre los temas: de
persecución, envenenamiento, misión divina, etc.
CARACTERISTICAS DE LA PARANOIA
Las personalidades paranoides se caracterizan por unos patrones
y unos rasgos de conducta que permiten distinguirlas y estudiarlas.
Evitación de la intimidad: se mantienen firmes en
su postura, evitan la intimidad por temor a dar información
que pueda ser utilizada como arma por sus enemigos.
Estado de alerta: se nota en el paranoide, cuando se le
observa, el estado de alerta, de tensión. Es una persona
que detecta el ataque y la infidelidad donde otros nada ven.
Rencorosos: están a la espera de la venganza. La
sobre valoración, la intolerancia a la crítica, la
auto justificación de los errores, el humor irónico
y la necesidad del contrincante forman parte de los rasgos del trastorno
paranoide.
Grandiosidad: porque tienen su propia manera de ver el mundo
y le dan un alto grado de validez respecto de la forma en que lo
evalúan los demás.
Hombres de dos caras: si se tiene la oportunidad de hablar
con algún familiar o persona cercana, se verá que
le paranoide tiene un tipo de conducta para los familiares o amigos
y otra muy distinta para los que no lo son.
CONCLUSIONES
Como hemos visto, las personalidades paranoides se caracterizan
por girar alrededor de la desconfianza. Son personas que únicamente
tienen seguridad en su entorno y en la rutina de sus vidas. Por
eso, cuando alguien desconfía de un sistema de creencias
consensuado evidentemente debe formar, si no se desmorona como persona,
su propio sistema de creencias. Éste se basará en
un uso abusivo del razonamiento, de la interpretación, que
formará una posición muy particular en relación
con el resto de las personas. Utilizan básicamente un
tipo de razonamiento deductivo donde los hechos particulares sólo
confirman o no una determinada hipótesis. Estos prejuicios,
hacen que interpreten las acciones de los demás como amenazantes
y hostiles. Por ello, las persona paranoicas son obstinadas, rígidas
y están a la defensiva. Tratan de buscar las claves que revelan
las intenciones de los demás, buscan las llamadas segundas
intenciones, la prueba que demuestre que están en lo cierto
y que no se equivocan. Clasifican a las personas en dos grandes
grupos: aquellos que están con ellos y los que están
en contra. No existen los términos medios.
No existe cura para la paranoia en casos extremos; solo el tratamiento
siquiatrico con medicamentos, que puede atenuar sus características.
Y el tratamiento se dificulta por la conducta desconfiada del sujeto
paranoide, que piensa que todo es parte de un plan hacia él.
Como siempre en estos casos, la única manera en que se puede
acceder al tratamiento es a través de un familiar y persona
de confianza del individuo, que logre llevarlo a tratamiento siquiátrico. |