| Originalmente el
Sildenafil era un droga que se estudiaba en los laboratorios
Pfizer para el tratamiento de la angina de pecho y la hipertensión.
Si bien los efectos eran ligeros sobre dichas afecciones, entre
las secuelas colaterales conllevaba notables erecciones en los sujetos
masculinos del testeo. Pfizer entonces decidió orientar
el estudio hacia el tratamiento de la disfunción eréctil,
con lo cual patentó en 1996 a la droga como Viagra,
la cual fue aprobada por la FDA (la oficina norteamericana
de Administración de Drogas y Alimentos) en 1998. Inmediatamente
el Viagra se convirtió en un masivo éxito comercial
produciendo ventas superiores a los mil millones de dolares anuales.
Así mismo comenzó un suerte de cadena marginal comercial,
donde el medicamento podría obtenerse por mecanismos alternativos
- desde venta por TV hasta su comercialización vía
internet -, obviando el necesario procedimiento previo de diagnóstico
y receta por profesionales médicos a pacientes que no entraran
dentro del grupo de riesgo (ver mitos...).
La acción del Citrato de Sildenafil (la forma refinada
de la droga) es simple: se trata de un potente vasodilatador. Administrado
en forma oral, su acción comienza a surtir efecto a la hora.
El Citrato de Sildenafil provoca al Sistema Nervioso Parasimpático
causando la liberación de Oxido Nitrico en el cuerpo muscular
del pene. Esto provoca una reacción enzimática que
produce una relajación muscular (vasodilatación),
lo que conlleva un mayor flujo de sangre y por consecuencia la obtención
de una erección.
Existen otras drogas (descubiertas posteriormente) que provocan
efectos similares como el Tadalafil - comercializado como
Cialis - y el Vardenafil - vendido como Levitra
-.
Mitos y contraindicaciones del Viagra
Contrariamente a lo que se cree, el Viagra por sí solo
no provoca una erección. A falta de estímulo sexual,
la droga no genera reacciones en el pene, ni provee una mayor potencia
sexual, un aumento del rendimiento coital o de intensidad erectil.
El mayor problema del Viagra es que, por su naturaleza vasomotora,
es totalmente inapropiado su suministro en pacientes con problemas
de tensión arterial así como cardiovasculares.
Debido a que la droga se procesa en los riñones y en el higado,
pacientes con disfunciones en dichos organos puede padecer problemas
acrecentados por el suministro del Viagra. Así mismo es desaconsejado
en personas con problemas retinales degenerativos de origen hereditario. |