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No hay monopolio que no sea rentable. Y por principio,
todos los monopolios tienden a la auto preservación.
Vale decir, los monopolios cumplen
las mismas reglas que los imperios, sólo que se
desarrollan en el ámbito económico.
No hay demasiadas diferencias entre las políticas
generales del Imperio Romano
y las de Microsoft, por
ejemplo.
Al igual que los imperios, los
monopolios buscan la prevalencia y la desaparición
de sus posibles competidores. Imponen sus propias reglas,
generan hábitos culturales - las reglas que dictan
los monopolios son tomadas como usos y costumbres por
otros -, y tarde o temprano terminan por regir con mano
de hierro. No hay imperio que se haya formado sin aplastar
algunas cabezas.
En un determinado momento Google
se percató de su poder - el monopolio de búsquedas
en Internet: el 85% de las busquedas mundiales en la
red de redes se hace a través de su engine
-, y quiso cuidar su imagen. Quiso publicitarse como
un gigante "bueno" y lanzó su política
conocida como don´t
be evil (no somos malvados). Una alusión
directa a la mala imagen que otro gigante de la informática
- Microsoft - se había
ganado con el tiempo con sus prácticas. Todo
esto funcionó durante mucho tiempo hasta que
en este año, Google
comenzó a cambiar de manera casi imperceptible
sus políticas. Y de poco comienza a dar muestras
de que Internet se irá cerrando bajo el peso
de su poder monopólico, y donde todo lo que era
gratis pronto pasará a ser pago.
Las primeras señales : la
búsqueda de imágenes en Internet
Todos los webmasters con actividad regular deben obtener
con frecuencia una gran cantidad de imágenes
de stock para sus diseños. Quien no haya tomado
una imagen de algún lado, que levante la mano.
Casualmente Google fue
uno de los primeros en ofrecer su servicio de búsqueda
de imágenes (algo que sería imitado por
Yahoo). La búsqueda
de imágenes es algo que funciona directamente
relacionado con las prestaciones del robot de Google;
vale decir, ya sea por nombre del archivo, contenido
de la página web que posee la imagen, texto alternativo,
y otras tantas variantes, Google
ordena y clasifica los resultados.
Pero en el correr del presente año, la busqueda
de imágenes ha comenzado a funcionar de modo
realmente dispar. Si usted busca un término en
ingles, mientras que antes salían una gran cantidad
de imagenes acordes al término, ahora aparece
cualquier cosa. Es posible que, de cada 20 imagenes
mostradas, sólo 2 o 3 sean realmente del tema
que busca. La busqueda ha
dejado de ser eficiente, y más que un error del
robot parece haber un propósito deliberado.
Es como si ciertas categorías de imágenes
(que pudieran tener posiblidades comerciales) fueran
mostradas de modo desordenado de modo expreso.
Esto podría tener que ver con la posibilidad
de que la busqueda de imagenes, con el tiempo, se convierta
en un gigantesco catálogo de compras. Que Google
termine mostrando, en el futuro, "imagenes patrocinadas"
(así como existen los enlaces patrocinados),
que fueran ilustraciones de empresas de imágenes
que ofrecen sus modelos en venta (como Hemera,
Comstock, etc). Y al parecer esa tendencia no
se restringiría sólo a la búsqueda
de fotos.
El endurecimiento de Google con
la política de enlaces web
Hay otras señales que demuestran que Google
se está endureciendo y poniendo restrictivo.
En especial en una práctica habitual (y legal)
como es el de los intercambios de links.
La última novedad es la amenaza a los llamados
enlaces pagos. Esto es, un webmaster compra links
de una página muy bien rankeada para mejorar
el posicionamiento de su propia web. Según Google,
esto es una práctica ilegal.
¿Pero qué tiene
de ilegal?. En realidad, nada. La
verdad es que si usted hoy publica un sitio web único
y asombroso - que diga cómo se cura el cáncer
o cómo se puede fabricar una bomba atómica
con un fósforo y un escarbadiente -, si no lo
enlaza nadie, usted no existe en Internet y mucho menos
en Google. Lo que dice Google
de que "el contenido es el Rey" es una falacia.
La realidad es que los sitios webs sólo son conocidos
si tienen enlaces hacia ellos. Y como Google
ha monopolizado el mercado de las búsquedas en
Internet - merecido, por cierto, ya que es un motor
de busqueda eficiente -, la misma eficiencia de
Google ha pulverizado
a todos los pequeños buscadores locales e internacionales.
Si usted lanza un sitio nuevo, antes podía anotarlo
en 500 buscadores o más; hoy quedarán
100 o menos (que tengan engine propio). La inmensa mayoría
ha adoptado a Google como engine de búsqueda.
Entonces lo único que queda es intercambiar enlaces
con otros sitios.
El tema de los enlaces pagos pasa por si hay una diferencia
abismal de valoraciones entre el sitio que linkea y el
que recibe el link. Si yo fuera amigo de Bill Gates, y
el viejo Bill decidiera linkear mi portal desde cada página
de microsoft.com (de
favor, o porque yo le pagué 500 millones de dólares),
no debería ser un asunto ilegal. A fin de cuentas,
Google impone ciertas
reglas y uno juega dentro de las mismas. Las páginas
resultan populares si reciben enlaces de calidad. Si son
pagos o no, es asunto de ellos y no de Google.
Lo que sucede entonces es que las políticas
de Google sobre enlaces
y posicionamiento web en general es de un gataflorismo
increíble. Reglas del
pasado pasan a ser actitudes ilegales del futuro.
Si bien es cierto que adivinar cómo funciona
Google es como descubrir
los componentes de la Coca
Cola por su sabor, uno puede descifrar algunas
nuevas políticas del buscador :
En primer lugar, está
haciendo un claro favoritismo de los dominios internacionales
sobre los dominios locales. Y eso se nota en
el famoso Pagerank, que hoy se ha transformado
en un número con escaso sentido (salvo para algunas
valoraciones internas de Google).
Una .com puede llegar
a PR 10; un .com.ar no.
Es más: pareciera que el techo de los dominios
locales fuera el PR 4 o 5, lo cual es injusto. El dominio
lo unico que expresa es el ámbito (local) del
público al cual se dirige.
En segundo lugar, está
la política de auspicio a los blogs. Las
bitácoras virtuales han inundado Internet, y
la realidad es que la inmensa mayoría no es demasiado
interesante. Pero propiciar
a los blogs tiene una intención oculta, que es
la de generar comunidades virtuales. Renuevan
contenidos con enorme frecuencia - cada post de
un visitante es una renovación automática
de contenido -, pero los mismos no son interesantes.
Lo que pasa es que al auspiciar comunidades virtuales
de información, lo que hace Google
es provocar que haya comunidades de bloggers. Vale decir,
blogs interlazados entre ellos. Como estos blogs
están bajo el paraguas de Google,
y cuando se generan blogs interlazados (blogs comentan
sobre posts de otros blogs y así), lo que
está haciendo el buscador nurmero 1 es generar
su propia porción de contenidos de internet y
beneficiarlas con PR superiores a páginas web
standard. Me parece totalmente desproporcionado que
un blog de contenido idiota (leer lo que desayunó
hoy un tipo, cómo le fue en el trabajo) tenga
más valor que un portal simplemente porque un
grupo de gente (amigos) postea todo el tiempo en él.
Al auspiciar comunidades virtuales
(gente que se enlaza todo el tiempo con otras páginas)
intenta reemplazar la falta de otros buscadores que
han desaparecido y que, en una época, era quienes
daban importancia (PR) a las webs anotadas.
En tercer lugar están
las últimas Google Dance. Los resultados de búsqueda
son cada vez menos claros, y es obvio que hay una intención
comercial en ellos: la de vender enlaces auspiciados
(al parecer Google no se banea a sí mismo y es
el único que puede vender enlaces pagos).
Los criterios son cada vez depurados, especialmente
en términos de búsqueda que puedan tener
connotaciones comerciales. La falta de un buen posicionamiento
en resultados de páginas web muy destacadas (o
pagerankeadas) sólo responde al interés
de Google de enturbiar
las aguas con tal de vender enlaces patrocinados. No
es que el algoritmo esté fallando, sino que lo
están perfeccionando para que posibles
.com con fines de comercio electrónico
se desesperen y contraten enlaces pagos de
Google o bien ingresen en su sistema de avisos
Ad Words / Ad Sense.
En cuarto lugar está
el puritanismo en la política de intercambio
de enlaces. Ahora los enlaces deben provenir
de webs temáticamente relacionadas (de allí
el punto 2, de las comunidades virtuales) para que sean
mejor valorados. Con lo cual
la Internet se dividirá en dos: los blogs bien
valorados bajo el paraguas Google, y las webs standard
que en algún momento deberán pagar para
posicionar, ya que supuestamente si no es un blog usted
debe tener un propósito comercial que Google
desea explotar.Si a usted lo enlaza una web de
PR 0 es posible que lo hunda. Yo pregunto;
si publico una web claramente ilegal, plagada con técnicas
de spam y la enlazo a www.microsoft.com, ¿es
posible que el dominio de la multinacional de Bill Gates
quede baneado?. No, ¿verdad?. Si Bill
Gates hoy fundara Microsoft
y publicara su sitio con obvio PR 0 por recién
iniciarse... y me linkea, ¿hundiría mi
web?. ¿Y qué pasa cuando microsoft.com
llegue al PR 10?. Es totalmente absurdo el prejuicio
a páginas recien iniciadas, ya que el día
de mañana pueden llegar a un PR alto, superarme,
y - si mantienen el link a mi web - arrastrarme
pero hacia arriba. Es ridículo el tema de que
los que interlazan deben estar relacionados - ¿cómo
obtienen PR alto los escasos directorios que aún
subsisten en la red? - ; el intercambio de enlaces
es en realidad un paliativo a la falta de buscadores
y directorios que han desaparecido por la misma aparición
y preponderancia de Google.
Pero lo que se desprende de este punto son algunas conclusiones
:
- hay dominios que en Google
están digitados como altamente importantes
y no sufren las consecuencias del enlace unilateral
desde sitios construidos de modo ilegal
- nadie quiere enlazarse con la
competencia; y
- es ridículo prohibir que
los sitios intercambien links a mansalva si Google
ha pulverizado todos aquellos sitios (buscadores y
directorios) que podían suplir tal fin.
En quinto lugar está
la persecución de los enlaces pagos. Las
webs no existen sin enlaces externos, y allá
ellos como los consiguen. Pero el
trasfondo es que Google quiere vender su publicidad
(su servicio Ad Words / Ad Sense) y otros medios que
sirvan para dar presencia en internet a aquellos que
no la tienen. Y quieren evitar prácticas (u otro
tipo de servicios) que compitan con él. Echar
de Internet a toda posible competencia de los servicios
publicitarios de Google.
Es obvio que Google ha comenzado
a cerrar puertas; y más que restricciones, lo
que quiere es empezar a cobrar peajes. En vez
de imponer reglas claras y definitivas, Google
las cambia y tamiza a cada rato. Cada vez hila más
fino, pero esto no pareciera apuntar a obtener una mejor
calidad del servicio sino a espesar el ambiente con
una densa niebla. Los webmasters se enfrascan en acaloradas
discusiones en numerosos blogs acerca de los últimos
comunicados de Google,
los sandbox, y un montón de palabrería
técnica... sobre algo que nadie conoce como funciona
(excepto los diseñadores de los robots). Pero
así como es un secreto el diseño del robot,
es también secreto los efectos colaterales de
su accionar. Y los comunicados oficiales de Google
muchas veces parecen chistes - le vamos a dar pistas
de lo que hace, pero nunca le diremos la verdad
-. Ya que Google se ha transformado
en un servicio público, deberían exponerse
públicamente todas las características
y criterios que usa el robot, en vez de suponer sobre
resultados e intentar descifrar a los portavoces de
la empresa. Pero no es la intención de
Google aclarar el panorama.
Para muestra basta un botón: hay numerosas webs
que utilizan técnicas ilegales de ocultamiento
de contenido - mediante scripts, etiquetas de encabezados
ocultas, la dichosa orden noscript en html -
que todo el mundo conoce como práctica ilegal...
pero el robot jamás castiga. Simplemente
porque esas prácticas no le reportan un perjuicio
económico ni compiten con servicios que Google
ofrece. Al parecer a Google
sólo le interesa enturbiar el río, ya
que simplemente es el único pescador. |