SEO: tutoriales SEO: Link Juice, Page Rank y practicas Black Hat

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Nuestra popularidad (y nuestro posicionamiento) se basa en las repercusiones que los contenidos de nuestros sitios obtengan en el ciberespacio: artículos que se reproducen en otras páginas, recomendaciones hechas en foros y redes sociales, enlaces sugeridos en el seno de multitudinarias comunidades. El tema es cómo obtenerlos de manera natural… y evitar que Google desconfíe de ellos.

SEO: tutoriales SEO: Link Juice, Page Rank y practicas Black Hat

Por Alejandro Franco – contáctenos

Enlaces externos: el vellocino de oro del posicionamiento web. Si tenemos muchos – y proceden de sitios prestigiosos – significa que nuestra página web es respetable y popular, y Google nos condecora con un primer puesto en resultados de búsqueda. Pero, cuando dichos enlaces proceden de sitios dudosos, Google recela y puede incluso hasta castigar a nuestra web, degradando su posicionamiento, dejándola en el último lugar de la tabla.

El tema con los enlaces externos viene de larga data y se vincula con un fenómeno llamado Link Juice. Hace mucho tiempo Google medía la importancia de las páginas web con un valor, el cual se denominaba Pagerank. Existían muy pocos sitios con Pagerank 10, ya que estaba reservado a sitios de importancia planetaria o cuyo tráfico se midiera en millones de visitantes diarios: por ejemplo, la web oficial de Microsoft, Ebay, Amazon, Yahoo, la Wikipedia, etc. Debajo de ese Olimpo de webs privilegiadas venía un gigantesco pelotón de participantes secundarios (prácticamente el 99% de los sitios existentes en el ciberespacio), el cual todos los días peleaba arduamente por obtener un puntito más de Pagerank o, al menos, no perder el status que se había logrado.

La pelea por un punto más de Pagerank

La existencia del Pagerank tuvo efectos mas nocivos que beneficiosos, ya que los webmasters salieron corriendo a obtener (como fuera) enlaces procedentes de los sitios de mayor autoridad. Los medidores de Pagerank (o PR) eran públicos, con lo cual uno podia comparar diariamente su propia web con otras similares; y si el PR obtenido era muy pobre (de 0 a 2), los diseñadores salían en masa a obtener enlaces externos de dónde sea y como fuera. El Link Juice (o transferencia de valor) se obtenía al conseguir un link de un sitio con mayor PR que el nuestro, lo que terminaba remontando nuestra puntuación. No era lo mismo que nos enlazara la web de la biblioteca comunal de barrio que el sitio oficial de la Academia de los Premios Nobel. Si había mucha diferencia de PR, el sitio linkeado podía saltar un par de puntos de PR en una sola operación.

El Pagerank se armaba con un licuado de valoraciones – densidad de palabras claves en el texto, antigüedad de dominio, pureza de código HTML, etc -, pero el más importante era la cantidad de enlaces externos obtenidos. En vista de que el 99.99% de los webmasters salía a obtenerlos de cualquier modo – intercambiando enlaces con sitios de cualquier tipo; insertando código HTML en foros y columnas de comentarios de sitios prestigiosos; anotándose como editores de la Wikipedia y reformando a su gusto artículos ya establecidos para poner a su web como fuente de información fiable (y obteniendo el link correspondiente), etc -, Google decidió cambiar las reglas y rearmar el Pagerank hasta el punto de hacerlo irreconocible; ahora el índice valoraría otras cosas y tendría menos peso en el posicionamiento obtenido por un sitio web. Prohibió los intercambios de links, y estableció que cualquier enlace saliente (colocado en el texto de una web) debía tener la instrucción HTML “nofollow”. De ese modo el link era funcional – si hacía click, saltaba a la web de destino – pero el robot explorador de Google no lo seguía, no lo valoraba y no se transmitía ranking (o PR) al sitio destino. Por último decidió armar una lista negra con directorios web especializados en intercambios de links al por mayor, penalizándolos con los últimos puestos en resultados de búsqueda y, eventualmente, baneándolos por completo de los resultados. Y estas penas se aplicaban tanto a los directorios infractores como a los sitios web anotados en ellos.

Ciertamente la dureza de esta política generó cambios radicales en los resultados de Google. Los rankings variaron en cuestión de semanas y miles de sitios web (que abusaron de la política de enlaces entrantes) desaparecieron de las primeras páginas de resultados. El terremoto sacudió a muchas punto com (como, por ejemplo pequeños sitios de ventas on line), las cuales amenazaron con acciones legales contra Google, pero era difícil demostrar su inocencia cuando ellas mismas habían incurrido en prácticas SEO desleales o directamente sucias (las cuales son conocidas en el rubro como Black Hat sombrero negro -). Aún hoy en día muchos especialistas SEO inescrupulosos realizan prácticas Black Hat, embaucando a sus clientes y mostrándole toneladas de enlaces prefabricados hacia el sitio de éste… cobrándole honorarios disparatados mientras le prometen paciencia por un resultado que jamás le llegará, ya que su inscripción en directorios baneados equivale a colgarse un ancla del cuello y saltar en medio del mar.

Los cambios impuestos por Google apuntaban a elevar la calidad de los contenidos existentes en Internet. Pulverizaba las “granjas de sitios” (gigantescas redes de webs hermanas que se enlazaban mutuamente y de manera masiva), promovía la aparición de enlaces naturales (surgidos por la originalidad de los contenidos, discutidos en sitios de temática similar y enlazados de manera espontánea), y demolía las webs clonadas: esas armadas con textos capturados por robots – duplicados de webs existentes -, y cuyo único propósito era exponer indiscriminadamente avisos y enlaces web, pretendiendo ganar algún centavo si algún desprevenido hacía click en su maraña de links. A su vez Google armó un programa para webmasters, el cual tenía dos finalidades: mantener periódicas ruedas de prensa para informar la actualización de las políticas web del buscador y, por el otro lado, proveer herramientas de trabajo y medición para los webmasters. No es que Google hubiera develado todos los secretos de su caja de Pandora, pero al menos les daba algún tipo de instrumento a los diseñadores web como para que se enteraran de por qué les iba como les iba.

El panel de herramientas web de Google

Las herramientas Google para webmasters se pueden encontrar en https://www.google.com/webmasters/ . Como todos los productos Google, basta con obtener una cuenta Gmail para acceder al panel de control; allí uno puede inscribir los sitios web que administramos – los cuales precisar ser validados como propios mediante un proceso que implica levantar un archivo de identificación (vía FTP) provisto por Google -, ver estadísticas de tráfico y visualización en resultados y, fundamentalmente, establecer una línea de comunicación directa con Google. Si el buscador le penaliza por algo (o encontró algo que no le gusta), le mandará el correspondiente mensaje de alerta a su buzón de entrada.

Analizar el panel de control de Webmasters Tools es algo que excede a este artículo; sin embargo hay dos elementos que haremos mención ya que están directamente relacionados con el tema tratado en esta nota:

Google le muestra todos los enlaces web dirigidos hacia su página. De este modo usted puede analizarlos para ver si se tratan de links naturales (p.ej. comentarios de usuarios realizados en páginas que poseen una temática similar), o enlaces perjudiciales (aparecidos en sitios que nada tienen que ver con nuestra web, o en directorios que figuran en la lista de negra de Google). ¿Y cómo es que aparecieron?. El motivo mas probable es que, si usted es un webmaster veterano y administra una página con varios años de antigüedad, quizás haya vivido la época de furia de la moda de intercambio de links (y haya incurrido en dicha modalidad), y aún existan enlaces entrantes remanentes publicados en otras páginas. En ese caso la práctica mas saludable es contactarse con el webmaster de las mismas, y solicitar el borrado del link pertinente.

– Pero si el webmaster de la página que apunta a nosotros no responde (o si alguien de nuestra competencia realizó una práctica Black Hat y anotó nuestra web en un sitio aborrecido por Google, p.ej. un directorio de afiliados o un desprestigiado sitio de avisos gratis on line), usted puede desautorizarlo utilizando la herramienta especial provista por Google en https://www.google.com/webmasters/tools/disavow-links-main . Ingrese allí la URL del sitio web a notificar, y Google terminará desestimando el vínculo entre la web desprestigiante y nuestro sitio.

No todas las herramientas para webmasters de Google funcionan con la eficiencia que debieran, pero al menos la interfase sirve para detectar cómo ve el buscador a nuestro sitio. Desde ya que hay que curarse en salud, y aprender que en el espacio hay depredadores de todo tipo y color – desde individuos de la competencia que incurren en prácticas Black Hat para perjudicarnos y quitarnos nuestro puesto en resultados, hasta abusivos robots exploradores dispuestos a hallar cualquier tipo de vulnerabilidad en nuestros sitios como para inundar nuestro código con ofertas de remedios virilizantes -, los cuales están mucho mas cerca que lo que uno piensa. El tema es detectar a tiempo, evitar y corregir, lo cual terminará por ahorrarnos una montaña de dolores de cabeza en el futuro… y contribuirá a mantener los puestos de privilegio (en resultados) que habremos obtenido luego de un largo y duro esfuerzo.

En resumen:

1 – desarrolle contenidos originales y de calidad; cuando éstos sean comentados en comunidades relacionadas temáticamente con su sitio web, los enlaces entrantes surgirán de manera espontánea y serán valorados a precio oro por Google;

2 – no fuerce las cosas anotando su sitio web en sitios que no conoce, o intercambiando enlaces con otras páginas; tampoco utilice servicios de inscripción masiva en directorios web, ya que el 99% de estos son ignotos y sólo terminará por perjudicarlo;

3 – cuídese con el manejo de links salientes; si usted debe mencionar a una web amiga (o el sitio del cual procede un artículo que le ha interesado), acuérdese de utilizar la instrucción HTML “nofollow” en el enlace como para no transferirle ranking al sitio de destino… y resultar penalizado por Google;

4 – las herramientas webmasters de Google son excelentes para establecer una política de enlaces web saludable, monitoreando las repercusiones de nuestra presencia en todo el ciberespacio, y alertándonos de posibles amenazas y prácticas desleales.