| nos
sumergimos en el fantástico mundo de Tolkien
MAGICO
Del universo de El Señor de
los Anillos han llegado adaptaciones oficiales y extra oficiales,
juegos de lucha, de rol, y video games de diversos tipos. Pero sin
dudas este RTS es el único que proporciona una experiencia
viva tan emocionante como los filmes de Peter Jackson
Valoración general : 10/ 10 - por
Alejandro Franco ( info@datacraft.com.ar
)
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| algunos
de los combates masivos del juego |
La obra de J.R.R. Tolkien El Señor
de los Anillos es la piedra fundacional de todo un género
literario que bien podría denominarse la novela gótica
fantástica. Fabulosas razas y creaturas conviven con señores
feudales en mundos imaginarios. Al género tambien se le suele
denominar (en honor al primer videogame que exploró
dicha temática) como Calabozos y Dragones. Los
juegos de Calabozos y Dragones siempre se han perfilado mayoritariamente
como juegos de rol, incluso adaptando sus versiones respectivas
de tablero, y han sido muy populares en la cultura americana. Pero
en cuanto a su adaptación al ambiente RTS, los resultados
como juegos de estrategia han sido mixtos. Sin dudas Warcraft
es una excelente adaptación no oficial de las temáticas
de Tolkien, pero aparte de eso no hay nada digno de mención.
Por lo menos hasta la llegada de El Señor de los Anillos:
Batalla por la Tierra Media.
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El Señor de los Anillos: Batalla
por la Tierra Media es un juego de estrategia en tiempo real
que contiene algunas interesantes novedades. Lo primero a destacar
es la gráfica impresionante, no sólo con cuidados
escenarios y personajes en 3D, fabulosos efectos de luces, y en
general todos los FX espectaculares que los juegos de hoy en día
nos suelen acostumbrar, sino porque integra de manera impecable
toda la estética de los filmes de Peter Jackson. Diálogos
de los personajes, gestos, cuadros de video con escenas de las películas,
secuencias cinemáticas recreadas con los gráficos
del juego, etc. Es un festival para los ojos.
Pero además hay que ver qué
substancia tiene. Esto ya es como las películas de Hollywood:
los juegos suelen tener presentaciones espectaculares pero cero
de ideas originales (o lo que es peor, ideas de siempre pero muy
mal ejecutadas). Afortunadamente no es este el caso.
Como es habitual en los RTS, hay que conseguir
recursos para construir y mejorar los ejércitos. Lo primero
que llama la atención es que solemos partir en El Señor
de los Anillos: Batalla por la Tierra Media de una base preconstruída,
con una serie de slots libres. No podemos construir donde
querramos, sólo en esos slots y en algunos ocasionales
puntos del mapa (que llamaré puntos de poder). Mientras que
en la fortaleza en cada slot se puede construir lo que se
quiera (uno hace click y el menú emergente indica las opciones
de edificios disponibles), en los puntos de poder sólo se
pueden construir granjas. Las granjas sumistran dinero que es lo
que se utiliza para crear ejércitos y adquirir mejoras. O
sea que el proceso de obtención de recursos se encuentra
bastante automatizado desde ese punto de vista.
Existen otros puntos de poder que permiten
al jugador crear nuevas fortalezas (obviamente son muy caras). Esto
plantea un tipo de desarrollo bastante restrictivo, y el armar una
política sobre las construcciones a realizar. Quizás
su fortaleza prefera tener 8 granjas y 2 edificios que creen tropas,
o bien 6 granjas, 2 edificios de tropas, y 2 edificios que creen
mejoras (de armamento, escudos, etc) para las tropas. Puede pretender
ganar por economía, con muchas tropas de bajo nivel creadas
rápidamente o bien por calidad, con tropas mejoradas pero
en menor número.
El tema de las mejoras también es
diferente a todo lo visto anteriormente. Usted puede investigar
por un costo una mejora de armamento; pero una vez obtenida, esa
mejora no se aplica inmediatamente a todas las tropas. Lo que sucede
es que queda disponible, y para aplicarla en un determinado pelotón,
usted debe pagar un plus. Mejorar las flechas de los arqueros puede
costar $ 1000. Una vez que lo consigue, elige a un pelotón
y abonando $ 200.-, la mejora se aplica sólo a ese grupo.
En cierto sentido, el juego le permite tener tropas "carne
de cañón" y tropas de élite. La economía
entra a jugar en esta diferenciación de tropas.
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| los
combates en Mordor son vigilados por el ojo de fuego de Sauron |
Pero además, a esto se le suma la
veteranía. Tropas que han combatido (y sobrevivido) ganan
experiencia y provocan más daño o consiguen cualidades
especiales. Pero a su vez, si los arqueros han ganado experiencia,
también la gana el edificio "campo de arquería";
el edificio va acumulando esos puntos y realiza por sí solo
un upgrade, habilitando nuevos tipos de tropas y habilidades
para construir. Es un punto realmente interesante, ya que el juego
toma la política de desarrollar las tropas que el jugador
prefiere y utiliza más. Si a ud no le gustan los lanceros
a pie, al final del juego quedarán estas tropas y el edificio
que las crea en un nivel básico; si le gustan los arqueros,
llegará hasta nivel 3 de veteranía y con numerosas
modalidades de mejoras y tipos de tropas. Esto es radicalmente diferente
del habitual ahorro de dinero que se hace en los RTS para comprar
upgrades de edificios y tropas.
Todo esto termina por cambiar el ritmo de
lo que habitualmente se espera en un RTS. En vez de un rush
tank, al estilo Command & Conquer, lo que suele
suceder es que uno se decide a las refriegas antes de lo previsto,
y comienza a ocupar terreno palmo a palmo - ganando veteranía,
ocupando puntos de poder - hasta llegar a las puertas del enemigo
y poder sitiarlo. No es "resistir y hacer miles de tropas"
sino ir acaparando dinero, puntos estratégicos, restarle
dinero al enemigo, y recién en el proceso de sitio a la fortaleza
enemiga es cuando toda la economía de guerra se dispara para
derrotar al oponente. El tema de los puntos de poder ya lo vimos
en Star Wars: Empire at War,
pero aquí está mucho mejor desarrollado.
El número de tropas a construir por
mapa es limitado; e incluso cada unidad que uno construye en realidad
se trata de un pelotón, que de acuerdo a su efectividad insume
cierta cantidad de puntos sobre las tropas posibles de generar.
Ud. dispone de una capacidad de 200 puntos de milicias disponibles
a construir, que no equivalen a 200 unidades militares; si construye
un pelotón de arqueros, consumirá 15 puntos (y se
compone de 5 arqueros). Un pelotón de espadachines insume
menos puntos. Los únicos que sólo insumen 1 punto
por unidad son los héroes, que resulta en otro apartado destacado
del juego. Si el jugador participa en el lado del bien, puede construir
a Faramir, Frodo, Aragorn, etc. Mientras los hobbits son prácticamente
inútiles, generar a Gandalf puede desbalancear con facilidad
una partida; el tema es que unidades como ésas son carísimas.
A su vez, los héroes tienen poderes especiales : dan veteranía,
tienen armas especiales, curan tropas, etc. Es mucho mejor esto
que incluir los hechizos habituales al estilo Warcraft o
Age of Empires, que eran Deux Ex Machina sin sentido.
Gandalf, por ejemplo, tiene poderes pero están más
pensados de modo militarmente estratégico (daño de
tropas) que, p.ej., convertir a unidades enemigas.
El juego también incorpora un plus
a la veteranía de tropas, que llamaré puntos de magia,
y que funciona similar al Command
& Conquer: Generals (a sus puntos de generalato). Después
de numerosos combates, el jugador consigue estos puntos de magia
que pueden utilizarse o acumularse, y que le sirven para llamar
fuerzas especiales o invocar poderes temporales. Si en C&C:
Generals usted disponía de bombardeos especiales después
de cierto tiempo (y cierta cantidad de combates), aquí puede
invocar a pelotones de arqueros elfos mejor entrenados que los arqueros
comunes, o bien plantar un bosque de Ents que le de protección
y regenere la salud de nuestras milicias. El balance que tiene el
juego es realmente bueno en este sentido; las fuerzas invocadas
no desequilibran por sí solas, pero uno las puede llamar
en momentos apremiantes o cuando se dispone a realizar el asalto
final.
Todo esto termina por resultar en un juego
realmente novedoso, que plantea nuevas reglas en el mundo de los
RTS, y que tiene un balance realmente envidiable. La AI del juego
es bastante buena - aún en niveles inferiores, la computadora
es agresiva -, y las partidas son deliciosos retos. No sólo
por el perfecto planteo de las reglas, sino porque los gráficos
realmente nos sumergen en la experiencia del filme. Las batallas
pueden ser masivas y excitantes. El juego incluso plantea la posibilidad
de combinar tropas (lanceros a pie con jinetes de Rohan) y que realicen
cargas coordinadas contra el enemigo (que son espectaculares de
ver, y recrean fielmente las tácticas militares vistas en
el filme). Es un placer ver la arremetida de jinetes, volando por
el aire a las tropas de orcos. Por todo esto, no es aventurado decir
que El Señor de los Anillos: Batalla por la Tierra Media
es el mejor juego de RTS que ha salido de unos años a esta
parte, planteando profundos cambios a las reglas de la estrategia
en tiempo real, pero consiguiendo un exquisito balance que entretiene,
reta y asombra al jugador. |