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Atrás quedó la época en Command
& Conquer era sinónimo de un buen juego
de estrategia en tiempo real. Hoy prácticamente
todas las empresas de video juegos tienen su propia versión
que van de lo regular a lo muy bueno. Y en general es
difícil que haya un juego líder, con lo
cual lo frecuente es que se generen fans de una u otra
saga, pero ya no son los tiempos en que un RTS absorbía
a casi todo el mercado, o presentaba multitud de mejoras
que resultaba inimitable. Hasta la última entrega
de Age of Empires suena monótona.
Debo admitir que me gustan los juegos de la Segunda
Guerra. Odio a esos juegos que presentan cierta construcción
real de ejércitos, y termina por aparecer un
monje / chaman / mago / etc y termina por dar
vuelta una batalla con un par de pases mágicos.
Las balas son balas, y los combates se deben decidir
por estrategia, no por magia. Existen excepciones, claro
está, como el clásico Starcraft (que
sigue siendo, a mi parecer, un RTS verdaderamente inteligente
y no superado en su IA), pero uno siempre prefiere las
batallas reales y no las ocurrencias truculentas de
los programadores.
Y por supuesto no soy el único. Desde que apareció
Sudden Strike,
han pululado los juegos de estrategia ambientados en
la Segunda Guerra Mundial. El que aquí analizamos
- Blitzkrieg - es presentado por el mismo distribuidor
- CDV -, aunque proviene de otra firma de programadores.
Tal parece que la última moda en RTS proviene
de Centro Europa.
En principio, Blitzkrieg aparenta ser un Sudden
Strike de bolsillo. Por supuesto, siguen estando
las campañas de la Segunda Guerra Mundial - la
posibilidad de jugar con alemanes, rusos o americanos
-, y el setup es conocido para los seguidores
del género. Tendremos la campaña en Polonia,
la operación Barbarossa, etc. La diferencia con
el Sudden Strike, es que el campo de batalla
es menor así como la cantidad de unidades. Las
batallas son más intimas y los escuadrones reducidos
en número. Ya no se dan los choques épicos
de cientos contra cientos. Quizás 20 o 30 unidades
contra 100 o un poco más.
Los gráficos del juego son mucho más
grandes que en SS. Al reducir la cantidad de
unidades, los programadores han ampliado la visualización
y detalle de las mismas, lo que culmina con unos bonitos
gráficos y excelentes animaciones. El terreno
es un seudo 3D, con lomas y hondonadas, donde se privilegia
el tema de las perspectivas. Una unidad encaramada en
una colina tiene un rango de tiro privilegiado respecto
de quienes estén en el llano. Además se
toman otros aspectos que también aparecían
en la serie Sudden Strike - los tanques tienen
valores de blindaje diferentes según sus lados,
lo cual es importante ya que merecen ser atacados por
detrás; hay abastecimiento de municiones y reparación
de averías; los soldados pueden ocupar edificios
y capturar artillería enemiga, etc. -. Y como
ya es regla en el género, se pueden seleccionar
distintas tropas, armar escuadrones, etc.
No hay demasiadas novedades en Blitzkrieg en
ese sentido. Hay artillería de mediano y largo
alcance, y ésta última, considerando las
proporciones reales de los mapas, puede llegar a alcanzar
el 75% de un mapa. La novedad está aquí
en la posibilidad de realizar un bombardeo de cobertura
(que la artillería dispare seguido a una zona),
o que los cañones puedan lanzar bombas de humo
para camuflar un ataque. A su vez, algunos tanques poseen
funciones de disparos de mediana distancia (como el
clásico Stug alemán, uno de mis
favoritos en SS). Los tanques pueden cargar soldados
y posicionarse para ataque y defensa, en éste
ultimo caso con la posibilidad de armar una trinchera
tras sacos de arena. Esto les quita movilidad pero aumenta
su resistencia al fuego.
Donde radican más novedades es en la infantería.
Cuando selecciona un soldado, en realidad elige un pelotón,
y estos están formados por diferentes clases
de soldados. Hay tiradores, oficiales, unidades portando
metralladoras, armas antitanque, y tienen un desempeño
bastante aceptable contra los vehículos blindados
(lanzan granadas en vez de ser la típica carne
de cañon). Hay algunas unidades individuales
como los exploradores, que cumplen la misión
de francotiradores. Y los soldados pueden adoptar numerosas
actitudes: sigilo, cuerpo a tierra, defensivo u ofensivo.
Pero más allá de todas las alternativas
posibles, el alma del juego reside en el combate y allí
es donde Blitzkrieg muestra sus fallas. Es un juego
que carece de nervio. Para empezar, en las batallas que
se plantean hay una enorme desventaja numérica.
La IA del juego es fuertemente scripteada (cuando
usted pisa determinado sector del mapa, se dispara una
rutina de ataque), y en general la computadora tiene una
perfomance pobre, prácticamente pasiva. La otra
contra es el pobre equilibrio de fuerzas : los combates
no terminan de ser satisfactorios, ya que las fuerzas
enemigas son muy poderosas en comparación a las
nuestras. Es usual que el pelotón de tanques del
jugador sea del tipo mediano, pero debe pelear contra
fuerzas enemigas superiores en blindaje y armamento. Esto
imposibilita ataques frontales, siquiera algun tipo de
emboscada. No es extraño ver en el juego que uno
envía a seis tanques medianos contra un tanque
grande del enemigo y perecen cuatro o cinco en el intento,
aún atacandolo desde detrás. Lo que el juego
se luce es en el apartado animaciones y desempeño
de las unidades, ya que estas reaccionan bastante rápido
a nuestras órdenes; es un placer pedir una retirada
de tanques, disparando en reversa. Pero el mal balance
de la capacidad de daño le quita épica al
juego, con lo cual uno debe terminar acudiendo a las mismas
tácticas una y otra vez : enviar exploradores,
liquidar soldados enemigos con el francotirador y avistar
defensas (en especial antiaéreas); utilizar cañones
de largo alcance para pulverizar la artillería
antiaérea, y recurrir a bombardeos constantes para
mermar las fuerzas enemigas. Los soldados y tanques aparecen
al final, limpiando los restos que queden.
El aspecto aéreo es uno que funciona muy bien
en Blitzkrieg. La solicitud de cobertura aérea
se da por tiempo (se usa y se esperan unos minutos para
volver a tenerla disponible). Hay posibilidad de enviar
paracaidistas, bombarderos, cazas (para eliminar aviación
enemiga), aviones de ataque a tierra (útil para
convoys en movimiento), y aviones de observación.
La IA de la computadora suele enviar estos últimos
para calibrar y disparar su artillería de larga
distancia.
Tal como SS, las partidas empiezan con un cierto
número de unidades. No hay fabricación
ni establecimiento de bases, aunque entre etapas las
unidades ganan experiencia y quedan como remanentes
para la próxima batalla (con lo cual mejoran
puntería y capacidad de daño), y esto
posibilita llegar a las finales con un ejército
de veteranos. También entre etapas se pueden
reemplazar unidades por otras más modernas y
potentes, con lo cual se pueden configurar parte de
nuestras tropas (mejores cañones o tanques).
El juego siempre es terrestre, con lo que el aspecto
naval no está contemplado.
Pero Blitzkrieg termina por caer en algunos
clisés del género, cosa que ha impuesto
Sudden Strike. No hay paridad de fuerzas para
compensar la débil IA de la computadora, y la
sensación de fuerza enemiga viene dada por la
cantidad de cañones de larga distancia que poseen.
Al igual que SS, el mayor trabajo es eliminar
estos así como los cañones antiaéreos,
sea por francotiradores o con bombardeos. Y lo que sigue
es una lenta y larga devastación enemiga con
artillería, terminando de limpiar la zona con
tanques y soldados. Así que si espera convertirse
en un virtuoso a la Rommel, tendiendo trampas y correteando
con su pelotón de tanques, este no es el juego
que esperaba. Lo más probable es que terminen
por masacrarlo en escasos minutos, ya que el balance
de daño y blindaje es bastante terrible. Una
multitud de fuerzas menores no pueden detener a un par
de tanques potentes, los soldados armados con rifles
no tienen ventaja alguna frente a enemigos escondidos
en edificios, y en general cualquier tipo de sorpresa
o asalto termina por fracasar ya que el enemigo siempre
es más poderoso. Volviendo a Sudden Strike,
esto no pasaba allí, ya que en general si bien
el juego dependía mucho del diseño del
mapa, era posible mandar escuadrones renegados en misiones
de atacar y correr (hit and run) para ir golpeando
de a poco al enemigo. Aquí es imposible divertirse
de ese modo, resignandose el jugador a una aburrida
burocracia de devastación por artillería
y unidades de largo alcance, ya que el combate mano
a mano es decepcionante.
Blitzkrieg queda como un juego aceptable de
estrategia en tiempo real, con algunas ideas nuevas,
buenos gráficos, pero un pésimo balance
en cuanto a daño y blindaje. Los combates cuerpo
a cuerpo no son eternos (como en Dark Reign),
pero son frustrantes, y esto le quita todas las posibilidades
tácticas, con lo cual se transforma en un juego
estratégico. Vale decir, es un juego de demoler
posiciones a distancia y no basado en las ventajas de
las unidades en la refriega en el campo frente a frente,
con lo cual termina por perder todo el sabor que aparentaba
tener y culmina en un producto soso. |