| chequeamos
un popular juego de estrategia en tiempo real : Blitzkrieg
UN RTS ALGO SOSO
De la mano de CDV (creadores de Sudden
Strike) llega otro RTS ambientado en la Segunda Guerra Mundial;
aunque gráficamente mejor que el SS, le falta sangre y épica
al combate.
Valoración general : 6/ 10 - por
Alejandro Franco ( info@datacraft.com.ar
)
Atrás quedó la época en
Command & Conquer era sinónimo de un buen juego
de estrategia en tiempo real. Hoy prácticamente todas las empresas
de video juegos tienen su propia versión que van de lo regular
a lo muy bueno. Y en general es difícil que haya un juego líder,
con lo cual lo frecuente es que se generen fans de una u otra saga,
pero ya no son los tiempos en que un RTS absorbía a casi todo
el mercado, o presentaba multitud de mejoras que resultaba inimitable.
Hasta la última entrega de Age of Empires suena monótona.
Debo admitir que me gustan los juegos de
la Segunda Guerra. Odio a esos juegos que presentan cierta construcción
real de ejércitos, y termina por aparecer un monje / chaman
/ mago / etc y termina por dar vuelta una batalla con un par
de pases mágicos. Las balas son balas, y los combates se
deben decidir por estrategia, no por magia. Existen excepciones,
claro está, como el clásico Starcraft (que
sigue siendo, a mi parecer, un RTS verdaderamente inteligente y
no superado en su IA), pero uno siempre prefiere las batallas reales
y no las ocurrencias truculentas de los programadores.
Y por supuesto no soy el único. Desde
que apareció Sudden
Strike, han pululado los juegos de estrategia ambientados en
la Segunda Guerra Mundial. El que aquí analizamos - Blitzkrieg
- es presentado por el mismo distribuidor - CDV -, aunque
proviene de otra firma de programadores. Tal parece que la última
moda en RTS proviene de Centro Europa.
En principio, Blitzkrieg aparenta
ser un Sudden Strike de bolsillo. Por supuesto, siguen estando
las campañas de la Segunda Guerra Mundial - la posibilidad
de jugar con alemanes, rusos o americanos -, y el setup es
conocido para los seguidores del género. Tendremos la campaña
en Polonia, la operación Barbarossa, etc. La diferencia con
el Sudden Strike, es que el campo de batalla es menor así
como la cantidad de unidades. Las batallas son más intimas
y los escuadrones reducidos en número. Ya no se dan los choques
épicos de cientos contra cientos. Quizás 20 o 30 unidades
contra 100 o un poco más.
Los gráficos del juego son mucho más
grandes que en SS. Al reducir la cantidad de unidades, los
programadores han ampliado la visualización y detalle de
las mismas, lo que culmina con unos bonitos gráficos y excelentes
animaciones. El terreno es un seudo 3D, con lomas y hondonadas,
donde se privilegia el tema de las perspectivas. Una unidad encaramada
en una colina tiene un rango de tiro privilegiado respecto de quienes
estén en el llano. Además se toman otros aspectos
que también aparecían en la serie Sudden Strike
- los tanques tienen valores de blindaje diferentes según
sus lados, lo cual es importante ya que merecen ser atacados por
detrás; hay abastecimiento de municiones y reparación
de averías; los soldados pueden ocupar edificios y capturar
artillería enemiga, etc. -. Y como ya es regla en el género,
se pueden seleccionar distintas tropas, armar escuadrones, etc.
No hay demasiadas novedades en Blitzkrieg
en ese sentido. Hay artillería de mediano y largo alcance,
y ésta última, considerando las proporciones reales
de los mapas, puede llegar a alcanzar el 75% de un mapa. La novedad
está aquí en la posibilidad de realizar un bombardeo
de cobertura (que la artillería dispare seguido a una zona),
o que los cañones puedan lanzar bombas de humo para camuflar
un ataque. A su vez, algunos tanques poseen funciones de disparos
de mediana distancia (como el clásico Stug alemán,
uno de mis favoritos en SS). Los tanques pueden cargar soldados
y posicionarse para ataque y defensa, en éste ultimo caso
con la posibilidad de armar una trinchera tras sacos de arena. Esto
les quita movilidad pero aumenta su resistencia al fuego.
Donde radican más novedades es en
la infantería. Cuando selecciona un soldado, en realidad
elige un pelotón, y estos están formados por diferentes
clases de soldados. Hay tiradores, oficiales, unidades portando
metralladoras, armas antitanque, y tienen un desempeño bastante
aceptable contra los vehículos blindados (lanzan granadas
en vez de ser la típica carne de cañon). Hay algunas
unidades individuales como los exploradores, que cumplen la misión
de francotiradores. Y los soldados pueden adoptar numerosas actitudes:
sigilo, cuerpo a tierra, defensivo u ofensivo.
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Pero más allá de todas las
alternativas posibles, el alma del juego reside en el combate y
allí es donde Blitzkrieg muestra sus fallas. Es un
juego que carece de nervio. Para empezar, en las batallas que se
plantean hay una enorme desventaja numérica. La IA del juego
es fuertemente scripteada (cuando usted pisa determinado
sector del mapa, se dispara una rutina de ataque), y en general
la computadora tiene una perfomance pobre, prácticamente
pasiva. La otra contra es el pobre equilibrio de fuerzas : los combates
no terminan de ser satisfactorios, ya que las fuerzas enemigas son
muy poderosas en comparación a las nuestras. Es usual que
el pelotón de tanques del jugador sea del tipo mediano, pero
debe pelear contra fuerzas enemigas superiores en blindaje y armamento.
Esto imposibilita ataques frontales, siquiera algun tipo de emboscada.
No es extraño ver en el juego que uno envía a seis
tanques medianos contra un tanque grande del enemigo y perecen cuatro
o cinco en el intento, aún atacandolo desde detrás.
Lo que el juego se luce es en el apartado animaciones y desempeño
de las unidades, ya que estas reaccionan bastante rápido
a nuestras órdenes; es un placer pedir una retirada de tanques,
disparando en reversa. Pero el mal balance de la capacidad de daño
le quita épica al juego, con lo cual uno debe terminar acudiendo
a las mismas tácticas una y otra vez : enviar exploradores,
liquidar soldados enemigos con el francotirador y avistar defensas
(en especial antiaéreas); utilizar cañones de largo
alcance para pulverizar la artillería antiaérea, y
recurrir a bombardeos constantes para mermar las fuerzas enemigas.
Los soldados y tanques aparecen al final, limpiando los restos que
queden.
El aspecto aéreo es uno que funciona
muy bien en Blitzkrieg. La solicitud de cobertura aérea
se da por tiempo (se usa y se esperan unos minutos para volver a
tenerla disponible). Hay posibilidad de enviar paracaidistas, bombarderos,
cazas (para eliminar aviación enemiga), aviones de ataque
a tierra (útil para convoys en movimiento), y aviones de
observación. La IA de la computadora suele enviar estos últimos
para calibrar y disparar su artillería de larga distancia.
Tal como SS, las partidas empiezan
con un cierto número de unidades. No hay fabricación
ni establecimiento de bases, aunque entre etapas las unidades ganan
experiencia y quedan como remanentes para la próxima batalla
(con lo cual mejoran puntería y capacidad de daño),
y esto posibilita llegar a las finales con un ejército de
veteranos. También entre etapas se pueden reemplazar unidades
por otras más modernas y potentes, con lo cual se pueden
configurar parte de nuestras tropas (mejores cañones o tanques).
El juego siempre es terrestre, con lo que el aspecto naval no está
contemplado.
Pero Blitzkrieg termina por caer en
algunos clisés del género, cosa que ha impuesto Sudden
Strike. No hay paridad de fuerzas para compensar la débil
IA de la computadora, y la sensación de fuerza enemiga viene
dada por la cantidad de cañones de larga distancia que poseen.
Al igual que SS, el mayor trabajo es eliminar estos así
como los cañones antiaéreos, sea por francotiradores
o con bombardeos. Y lo que sigue es una lenta y larga devastación
enemiga con artillería, terminando de limpiar la zona con
tanques y soldados. Así que si espera convertirse en un virtuoso
a la Rommel, tendiendo trampas y correteando con su pelotón
de tanques, este no es el juego que esperaba. Lo más probable
es que terminen por masacrarlo en escasos minutos, ya que el balance
de daño y blindaje es bastante terrible. Una multitud de
fuerzas menores no pueden detener a un par de tanques potentes,
los soldados armados con rifles no tienen ventaja alguna frente
a enemigos escondidos en edificios, y en general cualquier tipo
de sorpresa o asalto termina por fracasar ya que el enemigo siempre
es más poderoso. Volviendo a Sudden Strike, esto no
pasaba allí, ya que en general si bien el juego dependía
mucho del diseño del mapa, era posible mandar escuadrones
renegados en misiones de atacar y correr (hit and run) para
ir golpeando de a poco al enemigo. Aquí es imposible divertirse
de ese modo, resignandose el jugador a una aburrida burocracia de
devastación por artillería y unidades de largo alcance,
ya que el combate mano a mano es decepcionante.
Blitzkrieg queda como un juego aceptable
de estrategia en tiempo real, con algunas ideas nuevas, buenos gráficos,
pero un pésimo balance en cuanto a daño y blindaje.
Los combates cuerpo a cuerpo no son eternos (como en Dark Reign),
pero son frustrantes, y esto le quita todas las posibilidades tácticas,
con lo cual se transforma en un juego estratégico. Vale decir,
es un juego de demoler posiciones a distancia y no basado en las
ventajas de las unidades en la refriega en el campo frente a frente,
con lo cual termina por perder todo el sabor que aparentaba tener
y culmina en un producto soso. |