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Hay juegos que perecen en la avalancha de nuevos títulos
que salen día a día al mercado. En general,
la causa de defunción suele ser que el video game
X es brillante en términos gráficos, increíblemente
concebido a nivel multiplayer, y pleno de efectos especiales.
Lo que han olvidado muchas empresas desarrolladoras
es que la naturaleza de origen de un juego es ser single
player. Un jugador en su casa, sin redes y sin conexión
a internet. Alguien que desea pasar un gran momento
de dispersión con un juego que le proponga retos,
lo deslumbre y esencialmente, lo sumerja en un mundo
irreal, alejado de la rutina de todos los días.
Sin duda, en el género de los shooters 3D, el
gran clásico es Doom. No sólo tenía
acción; tenía historia, carisma, realmente
enganchaba al jugador con la propuesta. El gran problema
con lo que vino después (clones y ediciones posteriores
de Doom / Quake, etc.), es que tomaba
siempre lo mismo con mejores gráficos (y no siempre
con la mejor jugabilidad). Parece que nadie tenía
ganas de crear una nueva historia, de escribir un guión
real y bueno para un juego... aunque fuera para uno
que sólo hace masacrar personas y creaturas.
Muchos consideran a Half Life como el verdadero
puntal de un nuevo género: el de la película
interactiva. Si bien Half Life tenía un
buen desarrollo cinematográfico, lo cierto es
que a nivel adrenalina y sangre (que es lo que pedimos
los jugadores) quedaba corto.
Lo que se considera como película interactiva
es un juego que posee una densa historia, con etapas
muy diferentes y donde el jugador debe desarrollar estrategias.
No sólo matar sin ton ni son, al estilo de
Serious Sam (un juego realmente idiota en cuanto
a concepción, pero que todo el mundo halaga).
Quizás la mayoría sólo desee ver
tripas, pero lo cierto es que los mejores juegos son
aquellos que tienen un background elaborado. Salvando
Half Life, hubieron otros juegos muy buenos que
han perecido bajo la avalancha de clones, como el Command
& Conquer : Renegade, que estimo es uno de los
mejores shooters 3D jamás creados, pero que encontró
una tibia respuesta. Otros juegos como el Soldier
of Fortune también se han diluído
en la catarata de clones del Doom. Parece que
los juegos con buena historia no merecen hacer escuela.
Sin duda, en el terreno accidentado de las consolas
- pleno de limitaciones que la PC no posee, y con una
competencia salvaje por el mercado con títulos
exclusivos -, es reconocido que la plataforma XBox
podrá ser brillante tecnológicamente pero
nunca ha dejado de ser un fracaso de ventas. Pese a
lo que desee Bill Todopoderoso, su videoconsola
nunca ha sido popular; y de entre los títulos
que han surgido para la misma, el más destacado
sin duda alguna es Halo, proveniente de los estudios
de Microsoft (en realidad terceras partes que
desarrollan para la corporación de Bill Gates).
Halo es realmente una película interactiva
de desarrollo casi brillante : los humanos se encuentran
en guerra con una raza de alienígenas conocida
como El Pacto, en los confines de la galaxia. En una
de las peores batallas, las naves madre de las flotas
de ambas razas se estrellan contra una extraña
e inmensa formación estelar de forma circular
conocida como Halo. Halo es un mundo en
sí, de irreales características y gran
belleza, pero que esconde en su interior un secreto
: es un arma de destrucción planetaria creada
por una raza extinguida. Las creaturas del Pacto intentarán
activar el arma, los humanos detenerla, sin contar con
el hecho de que una nueva raza alienígena llamada
los Flood aparecerá en escena, combatiendo contra
ambas partes e intentando alcanzar los controles del
Halo.
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El desarrollo del juego es brillante en la mayoría
de los casos. No sólo cada etapa es diferente y
provista de secuencias de video que nos cuentan sobre
el desarrollo de la historia, sino que provee diferentes
modos de juego a lo largo de la misma. Combatir la toma
de la nave madre humana por parte de los alienígenas,
rescatar tropas dispersas en el planetoide, manejar diferentes
vehículos (jeeps, tanques, motos aéreas,
etc.), infiltrarse en bases subterráneas, etc.
Sin duda el juego es emocionante, pleno de destrucción
y adrenalina. Además, a diferencia de otros juegos
similares, sólo podemos cargar dos tipos de armas
y dos tipos de granadas. Y técnicamente, el juego
realiza grabaciones automáticas por etapas terminadas,
además de ir cargando fases al instante - lo que
suprime esperar tiempos de carga de animaciones y mapas
-, y hace que la jugabilidad sea muy fluída.
Halo cuenta además con otra gran innovación,
que es que el protagonista cuenta con un escudo de energía
que se repone automáticamente cuando no se encuentra
en medio de un tiroteo. Eso provee un elemento estratégico
considerable - retirarse a recargar en medio del combate
-, pero no debe entenderse esto como que el jugador
es indestructible. Lo que sí le da son opciones
tácticas como disparar y correr, o atacar oculto,
siempre cuidando los niveles de energía del escudo.
Además, muchas misiones cuentan con el apoyo
de marines, lo cual simula los pros de los juegos multiplayer
(jugar con bots o aliados humanos, armar escuadrones
de ataque), lo que resulta muy importante en ciertas
etapas en las cuales los alienígenas atacan de
forma masiva. Por ejemplo, podemos abordar un jeep,
y que dos soldados tomen tanto el puesto de copiloto
como de artillero. Amén de que el manejo del
jeep es realmente fácil e intuitivo, y es una
delicia en todo sentido - algo que otros desarrolladores
deberían aprender -.
Pero mientras que los aliens del Pacto son realmente
un desafío - por armaduras, armas y por su habilidad
de esquivar, esconderse y devolver los disparos -, el
juego entra en un terrible sopor sobre las últimas
etapas cuando aparecen los Flood. Flood es en
inglés inundación, y es el término
que mejor representa a la avalancha de aliens que saltan
sobre nuestro protagonista. Acá el juego entra
en la rutina típica de los clones Doom,
donde hay que masacrar a diestra y siniestra, mientras
que el combate contra el Pacto era realmente táctico
(aniquilar centinelas, atacar y esconderse, buscar el
flanco débil). Amén de caer en un par
de vicios de programación : comenzar a correr
corredores interminables y repetitivos (¿por
qué, si las misiones a campo traviesa eran tan
buenas?), y el uso de numerosos scripts. En un
momento, recorremos el interior de una instalación
y llegamos a un área donde se dispara un script
- un desarrollo de acción pre programado -, donde
aparecen 6 o 7 Flood. Los matamos, volvemos a avanzar
un metro, y vuelven a salir los 6 o 7 Flood. Y así
hasta terminar de vaciar los 60 / 70 Flood que el programa
tiene en reserva para ese lugar. Y a los 50 metros volvemos
a toparnos con lo mismo.
Además, el juego - como es una traslación
a PC desde otra plataforma - no se encuentra optimizado.
Eso significa que aún con un equipo moderno -
Halo para PC ya cuenta con 3 años - sólo
se puede jugar decente en resoluciones minimas de 640
x 460, y en muchos lugares se ralentiza - especialmente
en los niveles donde hay hordas de alienígenas
-. Falta una programación más depurada
que hubiera hecho menos pesado el juego. Si no fuera
por esto, por lo reiterativo de los últimos niveles
y por los Flood, el juego sería sin duda un clásico
que opacaría a los Quakes, Dooms
y Half Life que figuran como pilares del género.
¿La conclusión?. Brillante y entretenido,
uno de los mejores shooters 3D. Le quitan algunos puntos
algunas desprolijidades técnicas, y la holgazanería
de los programadores para continuar desarrollando niveles
creativos cerca del final del juego. Pero, si usted
anda buscando buenos títulos entre una galería
de antiguos video games, le sugiero que lo consiga.
Realmente, un título imprescindible. |