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Tras la adquisición de la franquicia por nuevas
empresas (Electronic Arts) y el desbande de parte
del equipo original de programadores, parecía que
la serie Command & Conquer había perdido
el rumbo.
C&C no es precisamente el juego más
inteligente de RTS, pero posiblemente el más
divertido. Su jugabilidad y su carisma le han dado con
el paso de los años la posición de privilegio
en el género que fundara. Pero desde C&C:
Red Alert 2, la serie había caído
en un abismo creativo. Command & Conquer: Generals
no es un mal juego, pero carecía de la masividad
(y de la masacre) que siempre caracterizaron a la serie.
Además bien podría haber salido al mercado
con cualquier otro nombre, ya que ni los personajes
habituales ni los bandos clásicos del juego estaban
presentes.
Las buenas noticias son que con Command & Conquer
3: Tiberium Wars, Kane está de regreso. Y
también una cuantiosa cantidad de unidades y
personajes de la amada serie. Pero Tiberium Wars
no es sólo un lifting hecho a la franquicia,
pensado para los nostálgicos. Incluye las suficientes
novedades como para transformarse en un juego soberbio,
divertido y excitante tanto como single player
como on line.
Sin importar cual de los bandos elija, hay una gran
cantidad de secuencias de video entre misiones que recuperan
su sabor como experiencia cinemática. Para sumergirnos
en la historia está de regreso Joe Kucan como
Kane, el cerebro del mal detrás del bando NOD,
y continúa manteniendo su carisma intacto. Tanto
él como numerosos actores de rostros familiares
(Tricia Heffer de Galactica, Michael Ironside,
Billy Dee Williams, etc) se explayan con total solemnidad
en una serie de videos de excelente calidad.
Los bandos siguen siendo los mismos: la Global Defense
Initiative vuelve a tomarse de los pelos con la
Brotherhood of Nod, pero ahora se agrega una
raza alienígena llamada los Scrin. Como
recordaremos, el Tiberium es un mineral que proviene
del espacio exterior y que se ha propagado por la Tierra.
Resulta fundamental recolectarlo para el desarrollo
de la tecnología. La conquista final del juego
posiblemente lleven unas doce horas, pero cuando se
termina se "liberan" misiones ocultas que
resultan ser agradables sorpresas.
Las misiones son increíblemente variadas, y
abarcan mucho más que destruir una base enemiga
o defender una estructura en particular. Por supuesto,
esto es lo que hay que hacer, pero también hay
objetivos primarios y secundarios que cumplir, los que
a veces incluye que los ingenieros deban capturar ciertos
edificios específicos, volar defensas enemigas
de una zona en particular, e inclusive aliarse con el
enemigo ante un imprevisto ataque de la raza alienígena.
Esto sucede en una serie de escenarios reales como el
Amazonas, Washington o la ciudad de Sidney. El diseño
de estos decorados es impecable (se reproducen las ciudades
al mínimo detalle), y aumenta la intensidad de
las sensaciones durante la batalla.
Pero además, el ritmo de combate ha sido mejorado.
Las refriegas son intensas y focalizadas, y de hecho
el jugador tiene poco tiempo para prepararse. Es cierto
que como cualquier RTS hay que cosntruir edificios y
recolectar recursos, pero este procedimiento se hace
de modo muy rápido, eligiendo instalar simultáneamente
una serie de generadores de poder y refinerías
de Tiberium. El tema está en que el tiempo corre
rápido, y si no está preparado, la acción
lo tomará por sorpresa. A medida que conozca
el juego descubrirá que la AI de Tiberium
Wars es muy agresiva y plena de recursos estratégicos,
buscando atacar en los puntos más débiles
de su posicion. Incluso el balance de fuerzas está
alterado, así que las estrategias habituales
de confiar el ataque o la defensa en una serie de unidades
favoritas falla, simplemente porque hasta la unidad
más poderosa tiene notables debilidades.
Es un paraíso para quienes gustan las oleadas de
ataques masivos, pero el avance tecnológico continúa
manteniendo su peso. Los árboles de tecnología
no son largos ni complejos (algo que da la impresión
de que el juego fuera algo limitado en comparación
a otros actuales). De todos modos hay numerosos poderes
y upgrades para obtener, como el clásico
ataque de cañon de iones de los GDI hasta
la bomba de vapor de los NOD. Como es habitual
en los RTS, las unidades ganan experiencia, pueden mejorarse
(y ser más efectivas en batalla). E incluso las
mejoras se pueden realizar por los medios más inusuales:
un robot de guerra NOD puede ser usado para destruir
un tanque lanzallamas propio, y el robot puede adquirir
el poder de lanzar fuego en adición a sus armas
originales de fábrica.
Cada facción es impresionante, especialmente
la nueva raza Scrin agregada al juego. Las unidades
GDI son más tradicionales, y una vasta
fuerza de tanques Mamooth y Juggernauts
supone un reto real a enfrentar. En cambio los NOD
se basan en el sigilo y el uso inteligente de sus habilidades
especiales; tanques stealth y bombarderos Viper
pueden arrasar al enemigo con relativa facilidad, aunque
sean en menor número, si encuentran la posición
y el tiempo exacto. Pero la raza Scrin es la
mayor delicia y reto de Tiberium Wars, desde
el momento en que esta facción es muy diferente
al resto.
Los primeros encuentros con los alienígenas
(aun en niveles bajos) son fabulosos; unidades Scrin
como los Buzzers son intimidantes. De hecho la
mayor amenaza en el juego es que a uno lo ataque una
flota de carriers de asalto Scrin y sus
cazas de escolta. Mientras que los Scrin tienen
unidades potentes y otras ventajas (como la habilidad
de recolectar infinitamente Tiberium sin necesidad de
construir silos), todo esto precisa un complicado micromanagement
y un profundo conocimiento de las potencialidades de
cada unidad y estructura.
La nueva interfase no supone un reto para aprender
a operarla; es el menú clásico de C&C
con algunos ajustes, como la posibilidad de poner en
cola de producción unidades y estructuras sin
importar en que parte del campo de batalla usted se
encuentre. De inicio solo se puede contruir una estructura
a la vez, pero esto puede ser mejorado con un upgrade.
A diferencia de la mayoría de los RTS, no existen
unidades obreras, y basta con construir el edificio,
ubicarlo y ponerlo a producir. El unico problema del
juego es que a veces ubicar estructuras simples como
torretas de defensa o plantas de energía precisa
multiples intentos, aún cuando el terreno sea
suave y libre de obstáculos.
C&C 3 también se destaca en el apartado
multiplayer. Cerca de dos docenas de mapas y
una pulida interfase aseguran diversion ilimitada.
Lo que ayuda a la formidable impresión del juego
es sin duda su magnifico diseño de arte. No sólo
en el apartado gráfico sino tambien en las animaciones
y en la exageración de sus elementos más
destacados, como descomunales hongos nucleares e inmensos
rayos de iones que iluminan la pantalla, o las refriegas
con miles de disparos laser cruzando el campo de batalla.
Aún con gran cantidad de unidades en juego la
perfomance del juego no sufre, lo cual es destacable.
Command & Conquer 3: Tiberium Wars es un
regreso triunfante de la serie al formato que la hiciera
famosa. La diferencia estriba en su tono, exagerado,
épico, que incluye novedades realmente de peso
y no un mero maquillaje para ponerlo al día con
los gráficos. Simplemente, usted debe jugarlo. |