| llega la última
versión del juego de estrategia en tiempo real más
famoso de todos los tiempos
EL FASCINANTE ENCANTO DEL
MAL
Command & Conquer 3: Tiberium Wars
es el último título de la saga más conocida
de RTS. Y es un largamente demorado regreso a sus raíces,
para regocijo de los fans
Valoración general : 9 / 10 - por
Alejandro Franco ( info@datacraft.com.ar
)
Tras la adquisición de la franquicia
por nuevas empresas (Electronic Arts) y el desbande de parte
del equipo original de programadores, parecía que la serie
Command & Conquer había perdido el rumbo.
C&C no es precisamente el juego
más inteligente de RTS, pero posiblemente el más divertido.
Su jugabilidad y su carisma le han dado con el paso de los años
la posición de privilegio en el género que fundara.
Pero desde C&C: Red Alert 2, la serie había caído
en un abismo creativo. Command & Conquer: Generals no
es un mal juego, pero carecía de la masividad (y de la masacre)
que siempre caracterizaron a la serie. Además bien podría
haber salido al mercado con cualquier otro nombre, ya que ni los
personajes habituales ni los bandos clásicos del juego estaban
presentes.
Las buenas noticias son que con Command
& Conquer 3: Tiberium Wars, Kane está de regreso.
Y también una cuantiosa cantidad de unidades y personajes
de la amada serie. Pero Tiberium Wars no es sólo un
lifting hecho a la franquicia, pensado para los nostálgicos.
Incluye las suficientes novedades como para transformarse en un
juego soberbio, divertido y excitante tanto como single player
como on line.
Sin importar cual de los bandos elija, hay
una gran cantidad de secuencias de video entre misiones que recuperan
su sabor como experiencia cinemática. Para sumergirnos en
la historia está de regreso Joe Kucan como Kane, el cerebro
del mal detrás del bando NOD, y continúa manteniendo
su carisma intacto. Tanto él como numerosos actores de rostros
familiares (Tricia Heffer de Galactica, Michael Ironside,
Billy Dee Williams, etc) se explayan con total solemnidad en una
serie de videos de excelente calidad.
Los bandos siguen siendo los mismos: la Global
Defense Initiative vuelve a tomarse de los pelos con la Brotherhood
of Nod, pero ahora se agrega una raza alienígena llamada
los Scrin. Como recordaremos, el Tiberium es un mineral que
proviene del espacio exterior y que se ha propagado por la Tierra.
Resulta fundamental recolectarlo para el desarrollo de la tecnología.
La conquista final del juego posiblemente lleven unas doce horas,
pero cuando se termina se "liberan" misiones ocultas que
resultan ser agradables sorpresas.
Las misiones son increíblemente variadas,
y abarcan mucho más que destruir una base enemiga o defender
una estructura en particular. Por supuesto, esto es lo que hay que
hacer, pero también hay objetivos primarios y secundarios
que cumplir, los que a veces incluye que los ingenieros deban capturar
ciertos edificios específicos, volar defensas enemigas de
una zona en particular, e inclusive aliarse con el enemigo ante
un imprevisto ataque de la raza alienígena. Esto sucede en
una serie de escenarios reales como el Amazonas, Washington o la
ciudad de Sidney. El diseño de estos decorados es impecable
(se reproducen las ciudades al mínimo detalle), y aumenta
la intensidad de las sensaciones durante la batalla.
Pero además, el ritmo de combate ha
sido mejorado. Las refriegas son intensas y focalizadas, y de hecho
el jugador tiene poco tiempo para prepararse. Es cierto que como
cualquier RTS hay que cosntruir edificios y recolectar recursos,
pero este procedimiento se hace de modo muy rápido, eligiendo
instalar simultáneamente una serie de generadores de poder
y refinerías de Tiberium. El tema está en que el tiempo
corre rápido, y si no está preparado, la acción
lo tomará por sorpresa. A medida que conozca el juego descubrirá
que la AI de Tiberium Wars es muy agresiva y plena de recursos
estratégicos, buscando atacar en los puntos más débiles
de su posicion. Incluso el balance de fuerzas está alterado,
así que las estrategias habituales de confiar el ataque o
la defensa en una serie de unidades favoritas falla, simplemente
porque hasta la unidad más poderosa tiene notables debilidades.
Es un paraíso para quienes gustan
las oleadas de ataques masivos, pero el avance tecnológico
continúa manteniendo su peso. Los árboles de tecnología
no son largos ni complejos (algo que da la impresión de que
el juego fuera algo limitado en comparación a otros actuales).
De todos modos hay numerosos poderes y upgrades para obtener,
como el clásico ataque de cañon de iones de los GDI
hasta la bomba de vapor de los NOD. Como es habitual en los
RTS, las unidades ganan experiencia, pueden mejorarse (y ser más
efectivas en batalla). E incluso las mejoras se pueden realizar
por los medios más inusuales: un robot de guerra NOD
puede ser usado para destruir un tanque lanzallamas propio, y el
robot puede adquirir el poder de lanzar fuego en adición
a sus armas originales de fábrica.
Cada facción es impresionante, especialmente
la nueva raza Scrin agregada al juego. Las unidades GDI
son más tradicionales, y una vasta fuerza de tanques
Mamooth y Juggernauts supone un reto real a enfrentar.
En cambio los NOD se basan en el sigilo y el uso inteligente
de sus habilidades especiales; tanques stealth y bombarderos
Viper pueden arrasar al enemigo con relativa facilidad, aunque
sean en menor número, si encuentran la posición y
el tiempo exacto. Pero la raza Scrin es la mayor delicia
y reto de Tiberium Wars, desde el momento en que esta facción
es muy diferente al resto.
Los primeros encuentros con los alienígenas
(aun en niveles bajos) son fabulosos; unidades Scrin como
los Buzzers son intimidantes. De hecho la mayor amenaza en
el juego es que a uno lo ataque una flota de carriers de
asalto Scrin y sus cazas de escolta. Mientras que los Scrin
tienen unidades potentes y otras ventajas (como la habilidad de
recolectar infinitamente Tiberium sin necesidad de construir silos),
todo esto precisa un complicado micromanagement y un profundo
conocimiento de las potencialidades de cada unidad y estructura.
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La nueva interfase no supone un reto para
aprender a operarla; es el menú clásico de C&C
con algunos ajustes, como la posibilidad de poner en cola de producción
unidades y estructuras sin importar en que parte del campo de batalla
usted se encuentre. De inicio solo se puede contruir una estructura
a la vez, pero esto puede ser mejorado con un upgrade. A
diferencia de la mayoría de los RTS, no existen unidades
obreras, y basta con construir el edificio, ubicarlo y ponerlo a
producir. El unico problema del juego es que a veces ubicar estructuras
simples como torretas de defensa o plantas de energía precisa
multiples intentos, aún cuando el terreno sea suave y libre
de obstáculos.
C&C 3 también se destaca
en el apartado multiplayer. Cerca de dos docenas de mapas
y una pulida interfase aseguran diversion ilimitada.
Lo que ayuda a la formidable impresión
del juego es sin duda su magnifico diseño de arte. No sólo
en el apartado gráfico sino tambien en las animaciones y
en la exageración de sus elementos más destacados,
como descomunales hongos nucleares e inmensos rayos de iones que
iluminan la pantalla, o las refriegas con miles de disparos laser
cruzando el campo de batalla. Aún con gran cantidad de unidades
en juego la perfomance del juego no sufre, lo cual es destacable.
Command & Conquer 3: Tiberium Wars
es un regreso triunfante de la serie al formato que la hiciera famosa.
La diferencia estriba en su tono, exagerado, épico, que incluye
novedades realmente de peso y no un mero maquillaje para ponerlo
al día con los gráficos. Simplemente, usted debe jugarlo. |