De Regreso: el Cáncer y Yo, por Cristina Latorre (inicio)

En el 2002 mi esposa decidió escribir sobre su experiencia con el Cáncer y creó un blog – De Regreso -, el cual publicamos en Datacraft en nuestra primera época. Debido al cambio de formato del portal, hemos decidido incorporarlo dentro de nuestros contenidos como una sección fija, beneficiándose con la portabilidad de los textos en medios móviles como tablets y celulares. Casi 20 años después creo que la utilidad del blog sigue intacta, y que muchos familiares y pacientes con Cáncer puedan obtener una guía en sus momentos mas tristes y difíciles para saber como lidiar con la enfermedad… y como vivir después de ella.

Indice - De Regreso: el Cáncer y Yo, por Cristina Latorre

Por Cristina Latorre – mensajes a (contáctenos)

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En esta sección: Presentación – Esta soy yo – Descubriendo la enfermedad

Presentación

Quiero presentarles la página de mi esposa.

Quizás navegando en el océano de internet te encuentres con esta boya, justo en el momento en que la precises. La intención es brindar un mensaje de apoyo y de esperanza.

Quien haya pasado esta enfermedad habrá sufrido,como nosotros, cielo e infierno,y habrá buscado explicaciones donde no existen. Nada es un castigo sino cosas que suceden fortuitamente, como le pasa a usted, a mí, al vecino. Como toda lucha, todo se reduce a una cuestión de actitud. Y si existe algo que nunca hicimos, fue bajar los brazos ni perder la fe; porque, como nos ocurre a todos nosotros, en nuestros momentos más difíciles, nos damos cuenta del material del que están hechos nuestros valores, y en nuestro caso, nos dimos cuenta del poder del amor que nos unió y que nos permitió sobrellevar el duro trance de la operación primero, y de la quimioterapia después.

Nos casamos por amor, y nos comprometimos de corazón a estar juntos en las buenas y en las malas, en la enfermedad y en la pobreza. Y ninguna fuerza conocida podrá quebrar ese vínculo que nos une. Y esa poderosa razón es la que nos permitió sortear bien el camino, aunque sabemos que no todos los casos se dan así.

Por eso, el propósito es mostrar cómo con fe, amor y optimismo podemos sortear las nubes más negras y las tormentas más fuertes. Aún seguimos en la lucha, no podemos dar nada por sentado. Nuestros resultados de hoy son más que optimistas, pero el Destino pueden reservarnos futuras sorpresas que Dios quiera evitar.

Podría decirse que estamos hablando desde el otro lado del río, que el tramo difícil ha sido superado. Pero durante el trayecto no sabíamos que había al final, si es que existía uno. Y ahora,del otro lado, no sabemos si algún momento no encontraremos otro río turbulento por cruzar. Hemos aprendido que lo que dimos como por establecido e inalterable (nuestras vidas) puede dar un giro en cualquier momento. Y aunque demos por superada la enfermedad, nos ha quedado en nuestro interior una voz de alarma que puede sonar en algún momento de nuestras vidas. Mañana, en unos años, quizás nunca. Porque las bases sobre las cuales construimos nuestras vidas ya no resultan indudables o indestructibles como la mayoría de la gente asume.

Y si te encuentras en la misma situación, pero con un peor diagnóstico, toma nuestras manos y nuestro mensaje. Verás que nuestras palabras de esperanza pueden contagiarte, y que no hay nada escrito en ningún lado que nos diga que un destino no puede torcerse ni un temporal capearse.

Porque lo más poderoso de nuestra fe, en Dios y en las personas, en especialistas, amigos y cónyuges, puede darnos no solo el consuelo que precisamos, sino la fuerza para derrotar al más inconcebible, impensado e indestructible de todos los males.

Su marido y compañero, Alejandro

Esta soy yo

…y esta es mi historia:

Nací en la ciudad de San Nicolás de los Arroyos (provincia de Buenos Aires, Argentina).

Soy la más chica de tres hermanas mujeres, me llamo Cristina y, al momento de escribir este blog tengo 29 años.

Crecí en una hermosa familia de panaderos, mi Papá era italiano y mi Mamá es argentina, (tengo una linda mezcla de sangre, por parte materna aborigen y por parte paterna bien tana); a comparación de otros bebes mi cuna fue un canasto de bizcochos y tuve varios niñeros que me cuidaban mientras mis padres trabajaban en la panadería, ellos eran los mismos empleados que me cuidaban y me malcriaban un poco, afecto nunca me faltó a Dios gracias.

De niña siempre fui sanita; me enfermaba como toda criatura con todas las enfermedades que de chicos solemos tener, las ya conocidas por todos.

De adolescente fui un poco rebelde (¿quién no?); los estudios los completé después de grande, mientras tanto trabajaba con mis padres en la panadería, ya que no estudiaba debía trabajar. Ese fue mi trato con ellos.

Tengo tres hermosas sobrinas, “son los soles de mi vida”, el día que nacieron mi alma estuvo de fiesta.

El primer golpe que la vida nos da, fue al enteramos que mi papá tenia Cáncer terminal (lo tenia alojado en los pulmones con metástasis en el higado). Lo pudimos tener con nosotros 5 meses, cuando falleció se quedo como le pedíamos a Dios “dormido como un pajarito, con una hermosa sonrisa en la cara y rodeado de quienes lo querían”; hasta último momento estuvo lucido de lo que sucedía y sabía mejor que nosotros que sus días eran contados, se ayudó y nos ayudó desde un principio a saber llevar la enfermedad. Quedamos con miles de anécdotas, al recordarlo lo hacemos con una gran sonrisa porque, hasta último momento, nos estuvo haciendo bromas a cada uno de esta hermosa familia.

El tiempo nos ayudo a saber sobrellevar la pena de su ausencia.

A mi me costo un poco más por el hecho de que 5 meses antes él me estaba entregando en el altar a la persona que ahora comparte la vida conmigo; mi marido fue y es mi gran apoyo.

(Lo que es la ironía de la vida, cuando nos pusimos de novios con mi esposo al momento de definir la relación le plantee la posibilidad de no poder tener hijos biológicos el me contesta entonces que no importaba, que iríamos a adoptar. Hasta acá todo bien.)

Descubriendo la enfermedad

Hacia dos meses que venía con dolores fuertes en el bajo vientre y hemorragias incesantes, a todo esto yo me había hecho el examen ginecológico y salió bien.

Los dolores que yo padecía mi ginecólogo los atribuía a las pastillas anticonceptivas, me dijo que si dejaba de tomarlas a lo mejor las molestias se irían; a las pastillas las tomaba desde más chica ya que como siempre había sido muy irregular con mi periodo, éstas me lo habían normalizado.

Llegué a un momento en que el periodo no se iba y es así que fui a ver a mi doctor sin turno previo; le comente a la señorita que atendía en la sala de recepción mi problema y le pedí que por favor le comentase al doctor por lo que estaba pasando; me deriva a la guardia ya que él no atendía más sin turnos y que luego pidiera un turno para verlo, pero resultó que recién lo podía ver al mes y al problema lo tenia que resolver en ese momento: necesitaba que alguien me examinara.

Sinceramente volví molesta a mi casa.

A los días fui a la guardia, me atendió una ginecóloga de turno y me dio unos comprimidos para cesar la hemorragia y así fue. Los dolores se me fueron enseguida.

Se acercaba la fiesta de año nuevo, viajamos para el interior a lo de mi mamá para festejar la fecha.

Hasta acá venia todo muy bien.

Al año 2000 lo empezamos de una manera muy diferente; me volvieron las hemorragias acompañados de dolores, para el 11 de enero estábamos en la guardia del hospital enterándonos que existía la posibilidad de que yo tuviera un tumor, no se sabia si era bueno o malo.

Me realizan una tomografía computada y confirma el resultado de la ecografía.

La operación era inminente, estaba en una cuerda floja ya que el tumor era grande, lo tenia alojado en uno de mis ovarios y por el tamaño que tenia podía llegar a estrangularlo produciendo un paro ovárico (parecido a un paro cardíaco) lo cual esto me podía llevar a la muerte.

Desde el primer momento los doctores nos abrieron todas las posibilidades existentes:

  • Era casi seguro que el ovario se iría a perder,
  • El tema era ver la naturaleza del tumor.
  • Por ser tan grande el tumor, éste tapaba las tomografías. Recién después de retirarlo en la misma operación, se podría ver si existían otros órganos comprometidos.
  • Debido al gran tamaño y a la naturaleza del tumor, solo se podía analizar después de ser retirado.

Es entendible que, después de esta noticia, todo el mundo se nos derrumbara, empezaran las dudas y los miedos. Pero en ningún momento perdimos la fe, desde ese momento nos mentalizamos en que todo saldría bien. Aparte el apoyo incondicional de los doctores nos ayudaba a seguir adelante.

Siempre estaremos agradecidos a nuestro nuevo doctor, por momentos sentíamos que el mundo se nos venia abajo pero él nos alentaba a cada instante, nos daba valor y coraje con sus dulces palabras y su gran amor hacia nosotros.

La imposibilidad de ser padres biológicos se empezaba a sentir como un fantasma en nuestras en nuestras vidas pero, en ese momento, lo más importante era salir bien de todo lo que nos estaba pasando.

Hasta ese día enfrentamos esta situación los dos solos, aún nuestras familias no estaban enterados por lo que estábamos pasando.

Llego el día en que debíamos decirle a mi mamá que me tenía que operar de urgencia, que la necesitaba a mi lado (ella vive en el interior y yo vivo en Capital Federal) todo se lo contamos por teléfono ya que no podíamos viajar, sentí que todo el mundo se le vino abajo. Ella se encargaría de darles la noticia a mis hermanas, fue difícil!!.

La fecha de la operación fue para el 25 de enero (25, fecha muy importante para mi ya que soy devota de la Virgen del Rosario de San Nicolás, ella apareció un 25 de septiembre de 1984) sentí que ese día sería muy especial más al de la operación, ya que sentía que la Madre estaría conmigo en todo momento; así fue.

En la noche previa a la operación me la pase rezando, no dormí, mejor dicho no dormimos.

Llega el día, nos internamos en familia, me acompañaron mi esposo, mi madre, mis suegros, una gran amiga y una de mis hermanas.

En todo momento sentimos el apoyo del doctor, de la familia y de los amigos.

Era la primera vez en mi vida que me operaba.

Estaba en el cuarto rezando con mi mamá cuando llega el momento en que me vienen a buscar, puede sonar loco, pero yo estaba feliz: en vez de animarme ellos a mi; era yo la que les daba fuerzas a ellos. Qué irónico.

Me encuentro en la sala de operaciones, sentía curiosidad por todo lo que me iban a hacer, me preguntaba si una vez anestesiada iría a sentir algo como verme desde arriba, es decir mi cuerpo en la camilla y mi espíritu suelto viendo mi operación (creo que veo demasiadas películas!); llegan los doctores, me preparan, me tranquilizan (a todo esto yo en ningún momento tuve miedo ni estaba asustada), el anestesista me hacía bromas con respecto a mis venas ya que son difíciles de encontrar. Cuando me da las indicaciones de como me despertarían yo ya estaba superdormida, la operación duró cerca de 4 horas.

Cuando despierto, a mi lado se encontraba una enfermera amorosísima tranquilizándome ya que estaba saliendo de la anestesia y empece a sentir los dolores. Me llevan a la habitación, me pasan a mi cama y en ese momento sentí el dolor más fuerte que jamas había tenido, y aunque no lo crean mi madre lo sintió en su vientre; ¿será la conexión que hay entre de madre a hija?¿un misterio de la vida?.

En ese momento yo quería ver a mi mamá y a mi esposo.

A todo esto yo me hacia de la idea de pasar mi cumpleaños internada porque no se sabia cuánto tiempo estaría; los cumplo a principio de febrero.

La primera persona en tratarme como a un cristal fue el doctor, luego desde ya toda mi familia y mis amigos.

Al segundo día de la operación ya me hicieron bajar de la cama; dolorida, hacía todo lo que me indicaban siempre con una sonrisa demostrando que en realidad soy una persona muy fuerte (!). En el tercer día me sacaron el apósito que cubría toda la herida y llego el momento de la ducha. Al verme la herida me asusté, la ducha fue toda una proeza entre mi esposo y mi madre me bañaban; dentro del dolor existía alegría… suena raro pero esa es la verdad, aun con dolor en el cuerpo mi espíritu se encontraba llenando de alegría mi alma, a las pruebas me remito.

El doctor habla con mi marido y le cuenta como había sido la operación y la verdad que se asombró.

En la ecografía como en la tomografía salía que el tumor media 12 cm por 15cm (para que tengan una idea tenia el tamaño de un pan de hamburguesa) pero cuando llego el momento de extraerlo se encuentran con que este se había agrandado a 26 cm llegando a tener el tamaño de una pelota de rugby, lo que mas les llamo la atención es que estaba todo encapsulado.

Teníamos que esperar el resultado de la biopsia, ésta tardaría como quince días.

Mientras tanto llegó el día de mi cumpleaños, cumplí 29 años rodeada de todos mis afectos fue un día muy especial. Hasta ese día en mi vida todo venia muy bien.

A veces cuando se quiere ayudar en situaciones como esta, la familia de tanto querer ayudar termina sin querer metiéndose adelante de toda decisión ya tomada, y es así como una relación familiar pasa a ser una relación simple y común hasta cierto momento.

Hubo un día que, en mí, algo maduró de golpe, y”fui yo”. De ser la nena consentida por todos (a pesar de mi edad) me convertí en toda una mujer no quería permitir que los demás decidieran mi vida por el hecho de creer que yo no seria capaz de enfrentar mi situación, a partir de ese instante en que me entere que padecía Cáncer, fue cuando tomé al toro por las astas y de ahí en adelante la pelea era solo mía.

Cuando el doctor nos dijo que me tendría que volver a operar y que lamentablemente me tendrían que sacar todo, el mundo se me vino abajo y fue mucho mas fuerte. Lloré por un rato en el consultorio pero luego le dije a mi médico que hiciera lo que fuera necesario, siempre que yo quedara bien. Y así fue.

Llegó la segunda operación, fue para el 24 de febrero (un día antes del 25!) de nuevo todos los preparativos y la internación en familia, ya con más tranquilidad me fui en la silla de ruedas hacia el quirófano.

En las dos internaciones me tocó la misma habitación y solita (es decir sin otra paciente). ¿Habrá sido casualidad?

La experiencia de esta operación fue muy diferente a la anterior, ya que me llevaron a mi habitación descompuesta del estómago por la misma anestesia; estando recién operada estuve cerca de cuatro horas con vómitos y con dolores, pero por suerte para la noche ya había cesado todo y pude dormir.

Me quedé cuatro días; al igual que en la otra cirugía al día siguiente me hacían sentar en la cama, al otro día salí a caminar despacio por el pasillo y así hasta irme a mi casa, por supuesto con todos los cuidados que se necesitan.

Hasta este momento en mí hubo muchísimos cambios, tantos físicos como internos (espirituales).

Sentí que había crecido mucho más de lo que yo me imaginaba, tomé la enfermedad muy bien, en ningún momento llegue a tener miedo a morirme, no temía por mí, más bien me preocupaban los que dejaba si me llegaba ir (aunque no lo crean, esta es mi verdad).

La palabrita Cáncer asusta a más de uno y es por eso que cuesta aceptarla. No es mi caso; al enterarme, de inmediato mi lucha comenzó.

Esto es una parte de esta historia, vendría ser la primera parte de un sueño del cual siempre estuve despierta.