Tecnología: review notebook gamer Razer Blade 16

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Probamos una notebook gamer premium pero… ¿existe placer sin temor a romper (o fundir) algo?

Tecnología: review notebook gamer Razer Blade 16

Por Alejandro Franco – contáctenos

calificación: 4/5 - muy buenoAmigos con dinero. Siempre uno tiene uno de ésos, que vive la vida como si se acabara mañana. Cuando en este caso se apareció con una notebook gamer premium se hizo inevitable que le diera una mirada y la probara un rato. Hagamos de cuenta de que, por una hora, soy Ricky Ricón y la plata no significa nada para mí.

Y cuando hablo de notebook gamer premium, no hablo de baratijas sobrevaluadas como las que se suelen vender en Argentina – y que meten con fórceps en esa categoría -. Nada con 8 GB Ram o una GTX 1650 de gráfica. Hablo de una verdadera bestia, el Bugatti Veyron de las notebooks gamers: un monstruo que sale u$s 4.300.- (precio USA) y que viene con una RTX 4090 versión móvil entre otros tantos chiches.

Esta es una criatura de otro mundo en todo sentido: en la cantidad de energía que consume, en la cantidad de calor que emite, en la potencia gráfica que posee, en el enorme rendimiento en FPS, en la calidad de pantalla y teclado,… en el sonido de turbina de Jumbo 747 cuando uno la usa con los seteos al mango. La Razer Blade 16 arranca con un procesador Intel Core i9-13950HX, sigue con 32 GB de memoria RAM DDR5 5200 Mhz, un disco SSD de 2 TB y la frutilla del postre es la GPU RTX 4090 de 16 GB. No escatimaron en nada. Tanto la memoria como el disco son reemplazables / expandibles por si precisa mayor capacidad o perfomance. Con un sorprendente peso de 2.5 Kg, no parece alejada del peso de una laptop standard. Claro, viene con un extra: un cargador de 330 Watts que pesa un kilo, insumo necesario para alimentar tamaña máquina infernal. La pantalla le va en saga: 16 pulgadas, modo dual que permite usarla en UHD a 120 Mhz o FHD a 240 Mhz (con solo pulsar un botón), porporción 16:10, 3.0 ms. Y dos puertos Thunderbolt 4 (USB-C), tres USB 3.2, salida HDMI 2.1, lector de tarjetas, Bluetooth 5.2, Wi-Fi 6E.

Cuando le abrís la tranquera notás la potencia, especialmente sobre la competencia de la generación anterior de laptops basadas en RTX 3080. En 1080 va a 143 FPS en Shadow of the Tomb Raider, ni que hablar de los 548 FPS de Counter-Strike: Global Offensive. Hasta 103 FPS en Red Dead Redemption 2 con el Ray Tracing activado. Y si activás DLSS 3, podés notar mejoras de hasta el 50% en performance en los títulos que usan Ray Tracing.

La pantalla mini LED se ve como los dioses, con colores vivos y sin problema alguno de latencia. Por supuesto semejante capacidad la hace ideal para edición multimedia pero, como con los juegos con el seteo al máximo, hay que tener un cuidado extremo. La laptop literalmente hierve: es normal que en una sesión de juego llegue a los 90º Celsius incluso que roce los 100º C. Hay lugares que es imposible tocarla, ni que hablar de tenerla apoyada en la falda. Y cuando se calienta, los ventiladores van al máximo y aturden. Hay un modo discreto para los ventiladores pero ello sólo es posible si no usa los seteos gráficos al máximo de sus juegos. Algo que no tiene sentido ya que, desde ese punto de vista, si te compraste un Bugatti Veyron, ¿para que vas a ir a 80 km/h por la ruta?.

El problema con una máquina de este tipo es que se degrada rápido. Es delgada, liviana y super caliente. Y, si la toma como una inversión, precisa años para recuperarla… antes de lo cual tendrá que haberle recambiado piezas sin lugar a dudas.

vista frontal laptop gamer Razer Blade 16

Los parlantes son buenos – sobresalen sobre el ruidaje de los ventiladores y se escuchan con buena calidad -. El trackpad es grande y preciso. La duración de la batería es corta pero, vaya sorpresa considerando lo que tiene adentro y cómo devora energía. Te da 3 horas y media de uso normal (léase navegando, viendo YouTube, etc) pero, entre el procesador Intel serie HX y la GPU, el rendimiento se reduce drásticamente cuando la usás con juegos o software de edición multimedia.

Mientras que rinde todo lo que uno espera de una notebook gamer top, por el otro lado es demasiado cara y se siente demasiado delicada como para usarla despreocupadamente con todos los seteos al máximo en sesiones interminables de gaming. Quizás sea mi problema de clase trabajadora. Por otro lado, no es posible que una gran experiencia gaming se vuelva una experiencia selectiva para unos pocos adinerados. Nvidia tiene que aflojar las riendas y bajar precios… pero ésa es una cuestión para la cual la Razer Blade 16 fue diseñada para contestar.

Características técnicas de la notebook gamer Razer Blade 16:

  • Procesador: 13th Gen Intel Core i9-13950HX, 24 cores / 32 threads, 5.5 GHz (max turbo), 36 MB cache
  • Memoria RAM: 32 GB dual-channel DDR5 5600 MHz, expandible a 64 GB DDR5 5200MHZ (dos slots)
  • GPU: Nvidia GeForce RTX 4090 laptop GPU (16 GB VRAM)
  • Disco: 2 TB SSD (M.2 NVMe PCIe 4.0), expandible a 4 TB (1+1 open slot)
  • Pantalla: 16:10 UHD Plus 120 Hz / FHD Plus 240 Hz de frecuencia, 3.0ms, Mini LED
  • Medidas: 355 x 244 x 21.99 mm 2.45 kg de peso
  • Adaptador de 330W
  • Windows Hello Full HD IR webcam (2MP / 1080p)
  • Puertos: dos Thunderbolt 4 (USB-C), UHS-II SD Card reader, tres USB 3.2 Gen 2 Type-A, un HDMI 2.1
  • Wi-FI 6E, Killer Wireless-AX211
  • Bluetooth 5.2
  • Sistema operativo: Windows 11 Home

Precio: u$s 4.299.- (precio USA, valores a Febrero 2023)

Conclusión: es como cabalgar en el lomo de un misil atómico. La potencia y la performance son brutales… pero el calor, el ruido y el desgaste de hardware también los son. Es una experiencia demasiado prohibitiva como para poder disfrutarla sin preocupaciones y sin temor a que se funda algo.