Cine, TV, Video: crítica: Este es el Fin (2013)

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En Este es el Fin un grupo de comediantes se satiriza a sí mismo y aprovecha la ocasión para despedazar sus imagenes públicas … mientras ocurre el fin del mundo. Un delirio que, cuando funciona, resulta extremadamente hilarante. 4/5

Por Alejandro Franco – contáctenos

Este es el Fin (2013) Uno podría decir que Seth Rogen ha hecho toda una carrera en base de la marihuana. Lo suyo es tanto un vicio como un leit motiv de sus chistes, con lo cual ha creado un nicho personal que no se veía desde las comedias de Cheech y Chong. Después de probar suerte donde no le corresponde – con esa bizarra adaptación que fue El Avispón Verde -, ahora está de regreso a sus raíces. Y en esta ocasión no se anda con chiquitas, ya que se mete con el Fin del Mundo, al menos el que conocemos en términos bíblicos. La gracia de todo el asunto reside en que la historia está contada desde una versión salvaje y descarnada de los mismos protagonistas, un puñado de actores que parodia su propia imagen y un giro narrativo que termina poniéndole muchísima pimienta a todo el asunto.

Este es el Fin es una metaficción drogona. James Franco hace de James Franco. Seth Rogen hace de Seth Rogen (e incluso hay un par de líneas deliciosas al respecto), y así con el resto de una troupe muy nutrida, que incluye tanto a Rhiana como a Emma Watson y a una versión desquiciada de Michael Cera, el cual arma orgías en el baño, se droga con todos los polvos blancos que puede encontrar, y manosea a cuantos puede en la fiesta, sin importar tamaño o sexo. Toda esta gente se reúne en la fiesta que James Franco da en su mansión, el cual se erige como una especie de dios ególatra de la masculinidad. Hacia allí rumbean Seth Rogen y Jay Baruchel, el cual empieza a sentirse incómodo con toda esa gente extraña y loco que prolifera en Hollywood, y de la cual no conoce ni el 10%. Por suerte la incomodidad no le dura mucho ya que, en medio de todo ese descontrol, se viene el Rapto bíblico en donde los buenos son elevados al cielo, y las puertas del infierno se abren en la Tierra -, acontecimiento que nadie termina de entender muy bien de qué se trata ya que, o nunca agarraron una Biblia, o están tan intoxicados que les resulta imposible caer en la cuenta de lo que ocurre.

Acá hay una pequeña línea argumental y mucha improvisación. La ventaja de ello es que el material se siente fresco, aunque la efectividad depende del tipo de humor que tenga cada intérprete que ocupe el centro de la escena en el momento. En especial las cosas se ponen chispeantes cuando Danny McBride acapara la atención, ya que el tipo se despacha con un puñado de las líneas más graciosas (o más incómodas según se mire) de todo el filme. Toda esta gente se apertrecha en el sótano de la casa (destartalada por el sismo) de James Franco y, como son unos perfectos inútiles, resultan incapaces de organizarse de una manera mínima y siquiera civilizada. Los viveres consisten en un puñado de cervezas, algunas dosis de droga, varias botellas de agua, un chocolatín y una revista porno por la cual todos se desviven. Cuando al grupo se le suma una sobreviviente (Emma Watson), pronto la testosterona empieza a fluir… hasta el punto de que la amiga de Harry Potter siente un clima de violación masiva, y debe salir zumbando de la casa, partiendo algunas cabezas en el camino – en lo que debe ser la mejor escena de la película -.

No todo funciona en Este es el Fin, pero la comedia desborda de energía y cuando las cosas hacen click, son hilarantes. Desde ver a Jonah Hill poseído por el demonio hasta Craig Robinson y Jay Baruchel esquivando a demonios parecidos al Balrog de El Señor de los Anillos. Eso sin contar con la fiebre de cabina y los razonamientos más estúpidos posibles hechos por una horda de incapaces.

Es posible que Este es el Fin no hubiera funcionado con actores comunes componiendo personajes armados por el libreto, sino que la gracia de todo reside en ver a todos estas estrellas satirizándose a sí mismas. Sí, hay muchos cameos y mucha bobada, pero cuando aciertan es desternillante; y aunque dista de perfecta, es por lejos la mejor comedia que uno ha visto en los últimos tiempos.