Cine, TV, Video: crítica: Locamente Millonarios (2018)

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Una historia remanida – chica inocente vs familia adinerada que no acepta su romance con el hijo favorito y la cree una cazafortunas – obtiene un enfoque fresco y lleno de energía en una de las comedias mas satisfactorias del 2018.

Cine, TV, Video: crítica: Locamente Millonarios (2018)

Por Alejandro Franco – contáctenos

Ese vestido es muy colorinche. Parece el tampón de un payaso.

Los americanos tienen un término para este tipo de películas: crowd pleaser. Un filme que deja a todos satisfechos, con una sonrisa de oreja a oreja en la cara. Es posible que Crazy Rich Asians (Asiáticos Demencialmente Ricos sería una traducción aproximada) no recorra ningún camino nuevo en el género de la comedia romántica, pero es una película que te hace feliz. Los actores irradian carisma, los malos son muy malos, hay conflictos humanos y hay una sensación de justicia que tarda pero, cuando llega, te llena el pecho por completo. Acá la novedad es hacer una comedia mainstream con un cast 100% asiático (aunque de orígenes mezclados: hay asiaticos norteamericanos, hay malayos – como Michelle Yeoh -, hay chinos, hay hongkoneses… y en el surtido todos se mezclan y hacen un cast parejo, dinámico y sumamente efectivo), y tratando temas asiáticos. Porque éste no es un romance entre gente común, sino el de una chica común prendada de un galán… que resulta ser obscenamente rico pero que nunca le dijo nada sobre su estado. La ocasión para descubrir la vida secreta del enamorado es el casamiento de un familiar en Singapur (ciudad futurista si las hay, y que el director de fotografía se encarga de mostrarla en toda su gloria), la cual en la práctica – considerando el abolengo del chico en cuestión – viene a ser una especie de boda real sin corona. Porque los Youngs tienen empresas por todos lados, es un imperio con tratos en todo el mundo, y ver el destino de uno de sus herederos es todo un suceso para la prensa. Pero también es una carga que va a comenzar a pesar – y de qué manera – sobre la chica americana, Rachel Chu (Constance Wu), cuyo origen es mucho mas humilde y que ha tenido que hacerse desde abajo para terminar como brillante profesora de economía en una universidad. Para los Young, ella no es una esforzada inmigrante sino una cazafortunas descarada cuya presencia pone rápidamente en alerta a toda la familia.

A pesar de los previsible, Crazy Rich Asians tiene una enorme cuota de placeres culpables. Awkwafina como la comiquísima amiga a ultranza de la protagonista, también rica aunque con gustos estéticos discutibles; la “princesa” de la familia, una mujer que todos admiran y que tiene un matrimonio quebrado, que pronto se convierte en aliada de la heroína; Michelle Yeoh, la cual ha pasado a convertirse en una favorita del público occidental (desde Star Trek Discovery hasta la saga de Crouching Tiger, Hidden Dragon), y que acá destila inteligencia y maldad; unos cuantos chicos zarpados y un par de amigos honestos, y siempre Constance Wu, exhibiendo orgullo y honestidad, dispuesta a no dejarse pasar por arriba en un ambiente tan superficial y hostil. Porque la Yeoh no deja de lanzarle misiles a la Wu, torpedeando sus intentos de sinceramiento y diplomacia.

Si Locamente Millonarios te engancha, es por su frescura: el ambiente de Singapur y la cultura asiática la convierten en un producto diferente aunque la historia de fondo sea trillada. Los detalles, el colorido, el desparpajo de algunos personajes secundarios te fascina y, desde ya, el clímax en donde la chica sumisa se da el lujo de cantarle las cuarenta a su futura suegra. Claro, porque acá el drama consiste en que el novio, si se casa con la norteamericana, se va a mudar de continente y va a dejar a su familia a la deriva ya que él es el heredero natural para cargar el peso de la corporación familiar; y si se queda, perderá al amor de su vida, a aquella que lo amó sin saber lo podrido en plata que estaba. Es un debate de solución difícil y que el filme termina por resolver con gran diplomacia.

Entre el deslumbramiento por las curiosidades culturales y el lujo desorbitado, la chispa de los personajes, la belleza de la fotografía y la intensidad de la historia, Crazy Rich Asians es un filme sumamente recomendable que te absorbe de tu mundo por una hora y media y te deja el corazón contento. Es pura energía y es una deliciosa ráfaga de aire fresco entre tanto reciclado que Hollywood viene despachando en los últimos tiempos.