Cine, TV, Video: crítica: Misterio a Bordo (Murder Mystery) (2019)

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Una de Adam Sandler que es digerible, y no gracias a él. Algunos momentos graciosos, cast superior a la media, escenarios europeos espectaculares y la solidez de Jennifer Aniston convierten a esta comedia de misterio en un producto potable.

Cine, TV, Video: crítica: Misterio a Bordo (Murder Mystery) (2019)

Por Alejandro Franco – contáctenos

Si ésta es una comedia de Adam Sandler pasable, es porque nunca fue un proyecto de Sandler desde el principio. No tiene su ADN inserto en él. La idea la tenía barajada la productora de Charlize Theron desde hace años y en un momento se pensó en un elenco multiestelar – por el cual desfilaron varios directores -, pero jamás terminó de de despegar hasta que Sandler y Netflix metieron mano. Y aún cuando la Theron quedó relegada a un rol ejecutivo, la idea logró sobrevivir a los intentos burdos de Sandler por corromperla. Mas medido y al servicio de un libreto – que no es super original, super brillante ni super lógico pero que tiene ritmo -, Sandler repite dupla con la Aniston – la que se ve avejentada, inflada de botox pero igual de atractiva y siempre una sólida comediante -, y es la química de la pareja la que termina llevando adelante la película. Sí, es una de Agatha Christie de segunda – incluso el final tiene una alusión al clásico Crimen en el Expreso de Oriente… ¿una expresión de deseo para una secuela? – pero sirve para pasar el rato.

Sandler y la Aniston es un matrimonio de años al cual la chispa se le fue apagando por culpa de la rutina. Sandler se juega de cuerpo entero para cumplirle una vieja promesa a su esposa y parten para Europa, en donde se topan con un millonario playboy – Luke Evans -, el cual va a una reunión familiar en el yate de su padre – cameo de un avejentadísimo Terence Stamp -, el cual no sólo le robó la novia veinteañera que tenía sino que destila odio contra toda su familia y sus amigos mas íntimos. Claro, al momento de disparar el veneno y mancillar a todos con sus revelaciones – y justo cuando va a firmar un nuevo testamento que deja a todos en vereda con su gigantesca herencia -, las luces se apagan y a Stamp lo hacen boleta. Y como estos pavotes se hicieron amigos de Evans y estaban presentes al momento del asesinato – y son los únicos que no eran íntimos con el fiambre -, pronto se vuelven los principales sospechosos. Hay un malhumorado inspector francés (Dany Boon) que no digiere a Sandler y la Aniston, como es super fanática de las novelas de misterio, empieza a resolver el caso con la ayuda de su torpe esposo. Como toda comedia de misterio que se precie, cuando el dúo principal apunta a un sospechoso éste termina siendo asesinado, no sólo aumentando su sospecha de culpabilidad (siempre están en el lugar en el que lo acribillan) sino debiendo replantear sus teorías desde cero. Hay tiroteos, persecuciones, momentos graciosos… y dichos fuera de lugar, cosa que es costumbre en todas las comedias de Sandler.

Respecto al standard sandleriano, al menos el elenco tiene la suerte de salir indemne de las basureadas típicas de las comedias de Sandler. El bufo tiene la mala costumbre de contratar actores brillantes para ridiculizarlos muy mal (o ponerlos en los peores roles de sus carreras: le pasó a Nicole Kidman, John Turturro, Harvey Keitel y un vasto etcétera) y acá Evans, Boon, una delgada (y extremadamente sexy) Gemma Arterton y hasta John Kani (el papá de Pantera Negra!) salen bastante indemnes de la mirada ácida de Sandler simplemente porque está contenido y al servicio de la historia. A Sandler no le quedan muchas balas en el cartucho para rehacer su carrera cómica (en picada desde hace rato, encontrando refugio pasajero en un contrato con Netflix que debe estar por vencerse) y, a menos que se reinvente como actor dramático (como lo hicieron Jim Carrey y Robin Williams, tipos con mucho mas talento que él; y que él mismo probara suerte con potables resultados en The Meyerowitz Stories), las opciones se le acaban. Siempre un bufo experto en la sobreactuación ha probado ser un formidable actor dramático cuando está contenido (y explota cuando se precisa), y si Sandler no se recicla o cambia de proyectos y de humor, su carrera estará terminada porque no siempre sus amigotes (y comediantes con carreras mas sustentables que él, como Aniston, Steve Buscemi, Chris Rock, Kevin James y un vasto etcétera) van a aparecer a último momento para sacarle las papas del fuego.