Cine, TV, Video: crítica: Special (serie) (2019 -)

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Que el relato tenga tintes autobiográficos no quita que esté exento de las críticas… y lo grotesco de algunos personajes secundarios y el pensamiento egoísta del protagonista no figura definitivamente entre las virtudes de la serie. 

Cine, TV, Video: crítica: Special (serie) (2019 -)

Por Alejandro Franco – contáctenos

Hacer series (y mas, comedias!) sobre gente discapacitada (o con capacidades diferentes) es como caminar sobre la cuerda floja sobre un foso de fuego. Son mas los riesgos de fallar que los de acertar, la comedia puede volverse ofensiva y se requiere de una sensibilidad especial para ser emotivo y generar humor de manera natural de una situación de por sí complicada. Es cierto que el ser humano se adapta a todo, todo lo que se precisa es generar las rutinas diarias para lidiar con la situación, y ver a esa gente inventando soluciones alternativas (o encontrando la normalidad en una situación dispar) puede dar lugar a ocurrencias hilarantes. Speechless y Atypical son ejemplos maestros en el tema, encontrando la dosis justa de emoción, honestidad y humor, pero también es cierto que cuentan con núcleos familiares poderosos y unidos, un refuerzo emocional para el protagonista de turno donde puede encontrar consejo y contención.

Special va mas allá y trata a un muchacho gay con parálisis cerebral en una familia monoparental. Y como está basada en la vida real del protagonista, guionista y productor Ryan O’Connell (con el soporte de Jim Parsons de The Big Bang Theory en la producción), uno no podría estar en condiciones de discutir su autenticidad. ¿O sí?. El problema en estos casos es que la crítica a la obra puede ser entendida como un acto de discriminación al protagonista / creativo y su condición, lo cual deberían ser dos temas completamente diferentes e independientes. Special no es ni por asomo tan equilibrada y deliciosa como Atypical o Speechless simplemente porque tiene problemas de formato (son apenas 8 capítulos de 15 minutos de duración, lo cual no da tiempo para desarrollar nada con profundidad dramática) y tiene problemas de tono. La mitad de los personajes son caricaturas – en especial la abominable jefa del sitio web para el que trabaja O’Connell -, y el protagonista es un egoísta de primer orden que vive en un mundo idealizado – todos sus pretendientes parecen modelos salidos de una tapa de revista – y que no le da respiro a su sacrificada madre. Los primeros cuatro capítulos están mal escritos, con alguna que otra escena emocionante – como cuando O’Connell contrata a un escort masculino para debutar, escena que es tan explícita como tierna -, pero te da la impresión que O’Connell no escribe con honestidad sobre sus sentimientos y sobre su realidad, prefiere mechar todo con atroces chistes a lo sitcom y personajes que bordean la caricatura. Es a partir de la mitad de la breve temporada en donde la serie empieza a encontrar sus pies, y sobre todo cuando permite que la madre de Ryan (una deliciosa Jessica Hecht) – que viene encamotada con su vecino hot, un formidable Patrick Fabian que exuda carisma y honestidad – despliegue sus alas. Claro, Ryan ha decidido ser independiente y se ha ido de la casa, y la madre – separada desde hace siglos – tiene la oportunidad de volver a ser mujer, sentir y tener relaciones con el bombonazo que se mudó a la casa de al lado. Entre eso, su rol de madre protectora y omnipresente, y su papel como hija de una madre anciana, criticona y devastadora, es por lo que Hecht debería ser la protagonista natural de la serie en vez de O’Connell, que vive pensando solo en él y, aún con la distancia que implica vivir en una nueva casa, no deja de asfixiar a su madre y a su nueva vida. Si quieres vivir como todos, si quieres se independiente y arreglártelas solo, ¿por qué no sos capaz de darte cuenta del enorme sacrificio que hizo tu madre por tí, y le das el espacio suficiente para ser feliz?. ¿Por qué todo debe girar alrededor tuyo, para que solo vos seas el único satisfecho?.

Por suerte la jefa abominable queda coartada a media temporada e incluso sus apariciones ocasionales tienen cierta gracia. La amiga india (que bromea con ser una versión con sobrepeso de Mindy Kaling) le pone algunos puntos sobre las íes a Ryan, y es una de las mejores bazas de la serie; pero el protagonista es incorregible, inmaduro y hasta mentiroso (cuando les dice a todos que él está así por un accidente de auto que tuvo hace cuatro meses, cuando en realidad su condición viene desde la infancia; incluso su madre se embronca con esto, porque él le exige a todos honestidad pero él es el primero que falta a la verdad), y a menos que en la segunda temporada comience un proceso de redención, la tira corre serio riesgo de volverse inmirable. Sí, el tema es super original pero el desarrollo no le va en saga y si el protagonista no se transforma en una mejor persona ahora que tiene trabajo y hogar propio, lo que veremos es un desfile de sus fantasías, excesos y egoísmos, lo que transformaría a una historia de valentía (Ryan saliendo al mundo, hallando su lugar en él y encontrando un amor sincero y correspondido) en la crónica de un tipo centrado en sus propios intereses y totalmente desinteresado de los intereses de aquellos que lo aman y lo acompañan desde siempre y los soportaron en sus peores momentos.

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